Silmar T. Peske
Claudio de Miranda
Peixoto y Luiz Anderson
de Matos

El
material híbrido de
cualquier especie es el
resultante de programas
de mejoramiento genético
vegetal bien establecido
y utilizado para muchos
cultivos, ya sean
cereales, leguminosas,
hortalizas u
ornamentales. Desde su
introducción hace casi
100 años, los materiales
híbridos están siendo
utilizados de manera
creciente en términos
globales.
En el Brasil, el maíz,
sorgo, girasol, soya,
algodón y el arroz están
en
tre
los cultivos más
importantes en términos
de superficie sembrada.
Sin embargo, muchas
hortalizas se producen
también a través del uso
de semillas híbridas,
como el tomate por
ejemplo. Por otro lado,
en el Reino Unido, la
betarraga, maíz,
forrajeras y hortalizas
son los cultivos que
representan el mayor uso
de materiales híbridos a
partir de semillas F1.
Otros materiales
híbridos están
incidiendo también en un
importante sector del
mercado, como la canola
y la cebada de invierno,
así como nuevas
variedades de trigo
híbrido que han sido
recientemente
introducidas.
El desarrollo de los
materiales híbridos ha
sido uno de los
principales factores
para un significativo
aumento en la
productividad global de
los cultivos. Ese avance
se logró a través de la
selección y combinación
de dos líneas parentales
puras, formando el vigor
híbrido. Este impulso al
desempeño combinando al
mejor rendimiento,
calidad y caracteres de
interés agronómico y
comercial de cada
parental es el
resultante del vigor
híbrido.
Producción de
Semillas Híbridas
Para la producción de un
material híbrido se
utilizan dos materiales
donde uno de ellos
servirá como hembra y el
otro como macho o padre.
Por regla general, la
línea usada como macho
tiene como
característica principal
la producción de polen
en mayor volumen y
tiempo. Y la línea usada
como hembra tiene como
objetivo la mayor
productividad de la
semilla.
Para la producción de
híbridos simples se
utilizan dos líneas
puras o linajes. Es el
cruzamiento de estos dos
linajes que da como
origen un híbrido
simple. En el caso del
híbrido triple, el
cruzamiento se da a
través de un linaje y un
híbrido simple, donde el
linaje se usa como macho
y el híbrido simple como
hembra, pues el híbrido
simple como hembra
presenta mayor
productividad en
semillas. En el caso de
híbridos dobles, se
utilizan dos híbridos
simples. Los linajes o
parentales son
genéticamente uniformes
y cuidadosamente
seleccionados por el
fitomejorador en ensayos
durante varios años para
identificar la mejor
combinación genética.
En el material que
servirá como hembra se
debe retirar la parte
masculina, ya sea la
flor o, en otro lugar de
la planta como el maíz,
en el que se retira la
espiga de forma manual o
mecánica. Otra
posibilidad para la
producción de semillas
híbridas es utilizar,
cuando sea posible, la
esterilidad del macho
(no hay formación de la
parte masculina en la
flor) en la planta que
servirá como padre. Este
proceso es mejor pues
economiza la mano de
obra para retirar la
parte masculina de las
plantas (emasculación),
la misma que debe
realizarse con sol y/o
con lluvia.
La emasculación, además
de ardua y precisa, es
un proceso caro pues los
trabajadores deben
entrar al cultivo más de
una vez para retirar la
espiga, pues se debe
plantear como meta el
retiro del 100% de las
espigas antes de que los
granos de polen en las
espigas polinicen los
estigmas (estructura
femenina). En caso de
que la polinización se
presente antes del
retiro de las espigas,
el campo estará
contaminado, es decir,
inhabilitado para la
producción de semillas
pues el producto
cosechado será una
generación F2, es decir,
una generación obtenida
de la auto-fecundación
(polen de líneas hembras
polinizando estigmas de
los propios linajes
hembras) y no como
debería ser, producto de
la polinización cruzada
entre el polen de las
líneas macho y los
estigmas de las líneas
hembra.
En el proceso de
producción del híbrido
en campo, lo que se
cosecha para semilla es
la producción
proveniente de la planta
hembra o madre, mientras
que el material que
sirvió como padre es
generalmente descartado
tan pronto ocurre la
polinización. De ese
modo, para facilitar la
polinización la cosecha
de las semillas, la
siembra se realiza en
líneas o franjas en una
relación de dos a cuatro
líneas de hembras por
una de machos. Esta
relación puede variar de
acuerdo al híbrido, de
la misma forma que la
diferencia de época de
siembra existente entre
las líneas macho y
hembra.
Para una correcta
polinización es
necesario que el polen
maduro salga de las
anteras de los linajes
macho y encuentre los
estigmas de los linajes
hembras. Una vez
alcanzados los estigmas,
el polen circula a lo
largo de dicho estigma
para que más tarde
ocurra el proceso de
polinización y,
posteriormente, la
fecundación. Además de
tal coincidencia, se
requiere que las
condiciones ambientales
permitan que este polen
se desplace a lo largo
del estigma. Días
excesivamente calientes
y secos perjudican este
desplazamiento y por lo
tanto, la polinización
y, en consecuencia, la
fecundación.
Para que ocurra esta
coincidencia entre la
caída del polen y la
receptividad de los
estigmas es necesario
que las líneas hembra y
macho se siembren de tal
forma que favorezcan
esta simultaneidad. Para
ello, se requieren
estudios con el fin de
determinar con precisión
esas fases en cada uno
de los linajes
utilizados. Esas fases
del desarrollo en cada
linaje se miden en
unidades de calor y no
en días. El maíz tiene
todas sus fases de
desarrollo determinadas
por la acumulación del
calor diario. De manera
simple, el maíz acumula
tod el calor por encima
de 10ºC en forma de
unidades de calor. Como
las temperaturas
promedio oscilan en
función del día, la
región, época de
siembra, etc., la manera
correcta y precisa es
detereminar en unidades
de calor y no en días.
El resultado del
cruzamiento de dos
líneas puras será un
material híbrido. La
semilla resultante es
conocida como semilla
híbrida F1, las mismas
que poseen el mismo
contenido genético, es
decir, se tendrá una
población homogénea en
la que todas las plantas
son iguales.
Las plantas provenientes
de un híbrido F1 son
homogéneas y
heterocigotos, aunque no
son estables.
Esto quiere decir que en
caso de que el
agricultor desee guardar
su semilla propia
generación F2
(auto-fecundación) y
utilizarla en su próxima
siembra, las plantas
resultantes serán
bastante diferentes unas
de otras, implicando
diversos inconvenientes
como una reducción
drástica en la
productividad, merma en
la resistencia a
insectos, enfermedades,
maduración desuniforme,
calidad industrial y
estatura diferentes,
etc.
En el programa de
producción de semillas
híbridas comerciales es
necesario que se
produzcan con anterior
semillas de las líneas
parentales, lo que
implica costos elevados,
alta tecnología y
condiciones específicas.
En el caso de la
producción de F1, sea
ésta con emasculación
física de la flor
masculina, la producción
de las líneas parentales
se facilita pues
involucra solamente
cuidados como el
aislamiento para la
producción de semillas.
Sin embargo, cuando se
utiliza la
macho-esterilidad, el
proceso es más
complicado pues la madre
es macho-estéril y no
posibilita la
autofecundación para
mantener la homocigosis.
De ese modo, el problema
es producir las semillas
de la línea parental que
servirá como madre, lo
que se consigue a través
de otra línea pura que
servirá como padre,
aunque no restaurará la
fertilidad. Esa línea
pura es el gran secreto
de las empresas que se
guarda bajo siete
llaves.
Resumiendo, el proceso
de producción de
híbridos no ocurre
rápidamente en la
naturaleza; la
producción de semillas
híbridas debe realizarse
en cada temporada para
preservar su contenido
genético.
Los materiales F1
(híbridos) llevan en
promedio entre 8 a 10
años para desarrollarse
y debe ser probados y
controlados en
diferentes zonas,
diferentes épocas de
siembra y condiciones de
manejo por dos años para
determinar el valor del
cultivo y su uso (VCU).
Posteriormente, deben
ser registrados en el
Servicio Nacional de
Protección de Variedades
(SNPC); con ello,
estarán acreditados para
registrar los campos
semilleros y para
participar en la
zonificación agrícola
comercial del Ministerio
de Agricultura.
El proceso de selección
y producción de semillas
híbridas es lento y
oneroso y debe
realizarse en cada nueva
generación. Sin embargo,
el desempeño de esas
semillas es superior al
de una variedad
homocigótica cuya
magnitud varía según las
especias y tipos de
híbridos. Para el maíz
por ejemplo, las
ganancias en
productividad son
extraordinarias,
pudiendo ser superiores
al 100% para híbridos
simples en relación a
una variedad
convencional, mientras
que para el arroz
híbrido esas ganancias
pueden alcanzar un 30%.
Es evidente que el costo
de la semilla híbrida es
superior al de una
variedad convencional,
por ello su tasa de
retorno es
considerablemente
superior compensando con
sobrantes y el costo de
la semilla. Actualmente,
las semillas híbridas de
maíz, consideradas de
alta tecnología,
participan con alrededor
del 11 al 13% del costo
total del cultivo. Esa
baja participación
dentro del costo total
se explica por el hecho
de que la mayoría de los
costos en un cultivo son
fijos y no dependen del
nivel tecnológico del
mismo.
La Segregación
Los hijos de los
híbridos F1 son llamados
F2, los que pierden el
vigor híbrido
produciendo una
población segregante
abarcando toda la
variación genética de
los parentales
originales y sin las
combinaciones del gen
dominante que fueron la
base del desempeño del
híbrido original. La
variación de la
población F2 es tan
grande que para estudios
de marcadores
moleculares que
necesitan del mapeo de
genes, esos estudios
pasan necesariamente por
poblaciones F2 para
caracterizar mejor un
determinado atributo.
Así, simplemente no
existe una base
económica o agronómica
para la utilización de
semilla propia de un
híbrido F1 por el
agricultor para ninguna
especie que se
multiplique sexualmente.
Si un material híbrido
se siembra nuevamente
como semilla propia no
producirá plantas con
desempeño similar al
parental híbrido debido
a la regresión genética
y a la segregación. El
cultivo resultante de un
híbrido de segunda
generación F2 perderá
heterosis y su desempeño
esperado será mucho
menor. Además, el
cultivo no se parecerá
ala variedad original ni
botánicamente ni en su
desempeño y carácter. Un
híbrido F1 no se
reproduce fielmente en
su generación F2. De ese
modo, por razones
técnicas y comerciales,
los híbridos no se
restablecen como semilla
propia por no existir
prácticamente una base
económica o agronómica
para ello.
Derechos de los
Fitomejoradores
El uso de semilla propia
de un híbrido no está
permitido sin el
consentimiento de su
obtentor, en el caso de
los países que han
adoptado la convención
de la UPOV de 1981. En
los países que adoptaron
la convención UPOV de
1978, como es el caso
del Brasil, la
producción y
comercialización de
semillas no autorizadas
por el obtentor están
prohibidas. Las
variedades protegidas
por la Ley de Protección
de Variedades solo
pueden ser multiplicadas
por el agricultor para
uso propio en sus
propiedades, pero sin
embargo, deberán
registrar su campo de
producción en el
Ministerio de
Agricultura por medio de
una declaración donde
deberá comprobarse el
origen de las semillas
mediante nota fiscal de
compra; determinar la
zona de multiplicación /
beneficiamiento y
volumen, que deberán ser
compatibles con la
especie y tasa de
siembra de la variedad
registrada en el SNPC;
además de declarar un
estimado de la
superficie a sembrar con
esa semilla en la
próxima campaña y tener
autorización del
obtentor de la variedad.
Esas informaciones puede
ser monitoreadas y
comparadas para evitar
que semillas de uso
propio sean producidas
en exceso y
comercializadas, lo que
está prohibido por Ley
y, en este caso, se
caracteriza como
“piratería”.
En el caso de especies
no protegidas, la Ley de
Semillas puede también
ser aplicada. En caso de
que un agricultor o
cualquier otra persona
siembre dos híbridos
diferentes para cruzar
entre sí, incluso para
uso propio, estará
cayendo en la ilegalidad
para la Ley de Semillas.
El resultante de ese
cruzamiento será un
nuevo producto que no
fue probado ni
controlado su Valor de
Cultivo y Uso (VCU); no
obtuvo su registro en el
SNPC; y por lo tanto, no
puede contar con su
campo registrado para la
producción de semillas,
estando en discordancia
con dicha ley de
semillas. Por ello se
enfatiza que, además de
la ilegalidad, están las
pérdidas cuantitativas y
cualitativas.
Desempeño y
Calidad
En el Brasil existe un
arroz híbrido exitoso en
el que el F1 es
resistente a un
herbicida total que es
muy utilizado para
combatir una maleza
llamada arroz rojo, pues
aplicando el herbicida,
éste mata todas las
hierbas dañinas y tipos
de arroz, excepto el
arroz híbrido F1. Ocurre
que en F2, es decir en
sus hijos, esto no se
presenta pues como uno
de los padres para la
formación del híbrido F1
no es resistente al
herbicida, se da una
gran segregación con un
alto porcentaje de
plantas susceptibles al
herbicida – cerca del
25% de la población de
plantas serán
susceptibles al
herbicida total, es
decir, morirán después
de la aplicación. La
segregación también
afecta a la calidad
industrial con efectos
en el rendimiento de
granos enteros, yesosos,
entre otros.
Otro ejemplo bastante
actual son los
materiales Bt en maíz y
algodón, es decir,
aquellos que son
resistentes al ataque de
algunos tipos de
insectos. En F1, los
materiales son
resistentes
representando grandes
beneficios para el
agricultor; sin embargo,
en F2, debido a la
segregación, por lo
menos el 25% de la
población será
susceptible al ataque de
insectos.
En el caso de la colza
híbrida, la semilla
propia F2 puede
presentar problemas de
calidad y maduración,
resultando en un tenor
de glucosinolatos
variable y problemas con
semilla rojas o
inmaduras en el momento
de la cosecha. Después
de la campaña de 203,
las industrias europeas
aceptarán solamente
producto proveniente de
híbridos de colza
registrados con un tenor
de glucosinolatos de 18
μmol o inferior. Los
cultivos deben haber
sido establecidos a
partir de semillas
certificadas de
variedades híbridas. La
colza producida a partir
de semilla propia de un
material híbrido no será
aceptada por la
industria.
Cultivos producidos a
partir de semillas
híbridas ofrecen
beneficios
significativos en
términos de aumento de
rendimiento, desempeño
agronómico y
consistencia de la
utilización final de su
calidad. Esto se debe al
“vigor híbrido” derivado
en una única campaña
agrícola por la
combinación de dos
líneas parentales
cuidadosamente
seleccionadas. Sin
embargo, los intentos de
variedades híbridas
propias resultarán en
poblaciones segregantes,
produciendo
descendientes altamente
variables que conducen a
la reducción del
rendimiento, resistencia
a enfermedades,
insectos, herbicidas y
calidad. Como se ha
fundamentado, no tiene
sentido económico o
agronómico el uso de
semilla propia de un
híbrido F1.
Independientemente de
ello, sin el permiso del
obtentor es ilegal
producir semilla propia
de híbridos.