Ricardo Bartosik, coordinador del proyecto Eficiencia de Poscosecha del INTA Balcarce, aporta información para mejorar la eficiencia productiva.

Soja: cuidar el guardado es cuidar el rinde
 

Como siempre afirmamos desde el INTA, es fundamental planificar donde van a armarse las bolsas; así, el productor no encontrará sorpresas que puedan conducir a pérdidas en cantidad y calidad de la mercadería. En este sentido, conviene armar la bolsa en un lugar elevado, con una ligera pendiente, para impedir la acumulación de agua de lluvia; es importante que la boca de cierre de la bolsa quede debajo de la pendiente. Asimismo, debe evitarse instalar la bolsa sobre rastrojos para no romper el nylon e impedir el ingreso de agua y aire, lo cual conlleva a problemas de conservación.

Además de la hermeticidad de la bolsa, es importante dejar espacios de 50 centímetros en su apilado para cortar el césped y no dar lugar para que roedores e insectos corroan el guardado.

También debe tenerse en cuenta que la humedad de almacenamiento limita el tiempo del guardado. Mientras más se supere la humedad de recibo (13,5), la conservación de la soja será más temporaria. En este sentido, si el grano posee más de 15,5 de humedad, no deberíamos superar el invierno. En cambio, si la soja está seca –es decir, debajo de los 13,5– no habría problema para extender el guardado, siempre las bolsas estén en condiciones óptimas. En este sentido, es muy importante incorporar el método desarrollado desde el INTA para la medición del dióxido de carbono; ya está disponible y hay productos nacionales.

Una recomendación para considerar es que, si vamos a guardar soja semilla, debemos irnos un punto por debajo de la humedad de recibo –que quede en 12,5–. Para esto se debe realizar un análisis de calidad de poder germinativo en el momento del embolsado.

La humedad también es un factor que limita el tiempo de almacenamiento en silos convencionales. La guarda de grano húmedo es estrictamente temporaria. Y si bien mientras más frío está el grano húmedo más puede conservarse siempre, en estas condiciones, va a ser por poco tiempo.

Es clave conocer con cuánta humedad va a guardarse el grano y, si tiene valores muy altos, deberemos afrontar costos de secado. Por otra parte, jamás debe mezclarse una cosecha con más de 3% de diferencia de humedad entre sí –es decir, una soja de 12,5% no puede reunirse con una que supere los 15,5, por ejemplo–. Una soja que supere el 16,17% ya sería demasiado húmeda: cuando los granos húmedos pierdan agua, van a ganarla los más secos y quedarán invadidos por hongos.

Es necesario revisar los silos de metal para verificar que no haya goteras, filtraciones o suciedades. Para esto, debe hacerse una limpieza sanitaria, no estética, con un repaso por donde se ve y donde no. Si bien la soja no tiene problemas de insectos, sí lo tiene de hongos y debemos combatirlos.

Existen métodos más simples y efectivos para que no perder cantidad ni calidad de granos almacenados: la aireación del silo –entrada de aire– para mantenerlo refrigerado, detectar olores y estar atentos a cualquier novedad desagradable. Por todo esto, la planificación y los cuidados detallados de la conservación son aspectos fundamentales para optimizar la eficiencia productiva en el guardado de los granos.