Publicado: Lunes, 25 de Abril de 2011

Esta novedosa tecnología fue desarrollada por el INTA Cruz del Eje –Córdoba– y permite la conservación a pequeña escala es posible obtener forrajes de alta calidad y rendimiento.

Microsilos: mayor producción y rentabilidad

Gracias a un trabajo del INTA Cruz del Eje –Córdoba–, los pequeños ganaderos mixtos –caprinos, ovinos y bovinos– ahora pueden adaptar la tecnología disponible para conservar hasta 350 kilogramos de forrajes de calidad y alto rendimiento. La aplicación de esta herramienta, de bajo costo, permitirá intensificar la producción con un importante aumento de rentabilidad.

El técnico Rubén Rodríguez, de esa unidad de extensión, destacó la importancia de utilizar microsilos para conservar forrajes producidos durante el ciclo primavera-verano: “Nos permitirá tener un producto embolsado de altísima calidad con un peso de 250 a 350 kilogramos por bolsa”, lo que facilitará el desarrollo de los sistemas ganaderos mixtos del noroeste de Córdoba a pequeña escala.

Para cubrir el marcado déficit de energía y fibra durante el invierno y principios de primavera, esta tecnología es una alternativa interesante para la suplementación. “La adopción de esta práctica puede cambiar los índices históricos de bajos porcentajes de destete de terneros y fortalecer los sistemas de producción de carne, leche, lana y pelo de los rumiantes menores”, señaló el especialista en producción de ovinos y caprinos del INTA.

El génesis de la conservación

El proceso de conservación comienza con el picado de las plantas de maíz o sorgo. “Mediante el uso de un machete, una rueda cortadora con cuchillas o incluso una bicicleta con motor, el productor prepara el material. Para facilitar el compactado se utiliza un tambor de 200 litros que contiene la bolsa”, explicó Rodríguez.

El modelo experimental de picadora estática con motor transportable utiliza bolsas de 120 a 200 micrones y las capacidades varían de 50 a 1.000 kilogramos, según la producción que se desee almacenar.

La fermentación implica unos 40-45 días. “Luego de este período, el material se estabiliza y puede durar años en buenas condiciones, sin descomponerse”, indicó el técnico. Además, explicó que el productor debe revisar bien las bolsas y sellarlas para evitar el ingreso de oxígeno.

Trabajar con silos en pequeña escala permite embolsar el contenido y estibarlo en un lugar seco, incluso es posible plantear silos estáticos de mayor tamaño. “Con la embutidora experimental, el productor puede picar, compactar y embolsar en un mismo lugar y no moverlo hasta el consumo”, añadió.