Día Mundial del Agua: producir más con riego eficiente
 
La aparente abundancia del agua en el mundo ha dado la impresión de que se trataba de un bien inagotable. Hoy, cuando se celebra el Día Mundial del Agua, se sabe que la historia es otra: el agua es considerada un recurso económico de gran valor y, en consecuencia, debe ser administrada racionalmente.

Así lo explicaron Leopoldo Montes –coordinador del Área Estratégica de Recursos Naturales del INTA– y Daniel Prieto –coordinador del proyecto de la Red Gestión de los recursos hídricos para el sector agropecuario–, integrantes de un equipo de trabajo destinado a relevar y evaluar demandas, orientar e intervenir en el proceso de manejo de los recursos existentes y en la prospección sobre el diseño de las capacidades y de los métodos de estudio en el mediano y largo plazo.

"Se puede producir más con un uso más eficiente del riego", expresó Leopoldo Montes, coordinador del área estratégica de Recursos Naturales del INTA.

¿Cómo actúa el agua en la producción de alimentos? ¿Se puede producir más con menos agua?

Entre el 95 y el 98% del agua que utilizan las áreas cultivadas vuelve a la atmósfera por el proceso de evapotranspiración mientras que, en el caso de la agricultura de regadío, un volumen importante de agua no es aprovechada por la ineficiencia de los sistemas de aplicación tradicional, un volumen que vuelve directa o indirectamente a los cursos de agua, sean estos superficiales o subterráneos. Así, mientras que el suministro de agua –para cubrir en gran medida las necesidades de evapotranspiración– es una necesidad para lograr los mejores rendimientos, el uso responsable del riego es una necesidad porque el regreso del agua al circuito hidrológico es generalmente con menor calidad. En consecuencia, se puede producir más con un uso más eficiente del riego y naturalmente con la ampliación de las superficies regadas.
 

¿Qué factores determinan la calidad del agua?

No se puede hablar de un solo tipo de calidad del agua, dado que dependerá del uso que se le vaya a dar. Si en cambio utilizamos los parámetros más rígidos –que afectan directamente la salud humana– la situación es distinta. La calidad del agua para consumo humano es muy diferente de la que la que va a ser usada aún a nivel doméstico en los sanitarios o el riego de jardines. Ambas son a su vez distintas de la calidad exigida para abrevadero animal y por supuesto para riego. Aún hoy, la calidad del agua para riego no tiene una única tipificación, dado que depende de las condiciones agroclimáticas, del cultivo y del volumen de riego a aplicar. Por esta razón, recomendamos consultar con un profesional sobre la posibilidad de utilizar una determinada calidad de agua para un uso específico y si no se dispone de una fuente alternativa, modificar el uso planificado si se quiere desarrollar una producción sostenible.

Se dice que la agricultura es el mayor consumidor de agua a nivel mundial.

Efectivamente. Aunque el sector de producción de energía la ha sobrepasado en los Estados Unidos, la agricultura irrigada a lo largo de los años ha sido y es el mayor consumidor de agua dulce del planeta –denominada en términos ecohidrológicos como “agua azul”, por ser la que se escurre superficial y subterráneamente sobre la corteza de la tierra–. Si además consideramos el agua precipitada, almacenada y posteriormente utilizada directamente en el sitio por los cultivos y pasturas de secano –agua verde– entonces, la agricultura resulta ser sin discusión el mayor usuario de agua dulce, promediando su consumo en un 75%.

¿Cuáles son los cuidados que puede tener el productor para evitar el desperdicio del agua?

Tanto en la agricultura irrigada como de secano, el productor debe conocer la demanda de agua de sus cultivos, para planificar estratégicamente su riego y así evitar el derroche. En este sentido, en la agricultura de secano se deben elegir los cultivos y los lotes a sembrar para programar las fechas de siembra y evitar que los períodos de mayores deficiencias climáticas coincidan con las fases más sensibles de los cultivos. Esto también repercute en el aprovechamiento en el uso de insumos como los fertilizantes, dado que se podrá definir el nivel de rendimiento al que se puede aspirar. En el caso de la agricultura de riego, conocer las necesidades de agua de los cultivos permite cuantificar el área regable y dimensionar las obras de almacenamiento, la conducción del agua, el método de aplicación y la operación del mismo. Existen muchos métodos de aplicación del agua de riego, dado que a medida que aumenta el nivel tecnológico también lo hace la inversión necesaria. En consecuencia, la elección del sistema de aplicación es una decisión importante que debe contemplar las posibilidades del productor, el cultivo, sus expectativas de ingreso, el tipo de suelo y las características de la fuente de agua. Cualquiera sea la decisión, es recomendable solicitar asesoramiento en el diseño del sistema a fin de no cometer errores ni desperdicios.

¿Cuál es la verdadera magnitud del problema de la escasez de agua potable?

Más allá de algunas áreas geográficas del mundo que tienen un balance hídrico muy negativo, la tan comentada escasez global de agua potable es una cuestión relativa, que en realidad está relacionada a la falta de inversión en sistemas de agua potable y a la contaminación de algunas fuentes de áreas superpobladas o industrializadas que no cuentan con el control necesario.

¿Cuáles serían las causas de esta escasez relativa?

El principal causante es la falta de inversión o el desarrollo de tecnologías apropiadas. Una de las metas dentro de los 8 Objetivos del Milenio –establecidos en septiembre de 2000 en la Cumbre del Milenio por los representantes de 189 estados mundiales– es el de garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, incorporar los principios de desarrollo sostenible en las políticas, los programas nacionales, evitar e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente y reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso a agua potable. Esperamos que en respuesta a este compromiso se destinen los medios adecuados para construir la infraestructura necesaria.

En caso contrario, ¿cuáles serían las posibles consecuencias?

Las consecuencias más impactantes de la falta de agua potable están íntimamente ligadas a la vida humana misma. La desnutrición y la aparición de diversas enfermedades serán los primeros efectos visibles.

¿Es posible revertir esa situación?

Existen las tecnologías requeridas para revertir esta situación prácticamente en todas las regiones.

¿Qué beneficio implica el descubrimiento de la mayor reserva subterránea de agua dulce del planeta en Brasil, que abarca los estados de Amazonas, Pará y Amapá?

Sudamérica posee el 35% de la reserva del agua dulce mundial. No podemos saber si esto nos beneficia o no. Lo que sí se sabe, es que por esta condición las miradas del mundo estarán puestas sobre nuestro continente, tanto para analizar cómo la utilizamos como para esperar beneficiarse indirectamente –agua virtual– de nuestro uso para la producción de alimentos, fibras y biocombustibles.

El agua en números

Más del 97,5% del agua en la tierra es salada.

El 70% de agua dulce está retenida en forma de hielo, glaciares y nieve.

El 2,5% del agua de la Tierra es dulce.

La agricultura utiliza entre el 70 y 90% del agua dulce.

El 46% de la población mundial no tiene servicio público y en la Argentina el 50% no tiene servicio de saneamiento.

Los habitantes de los EE.UU. utilizan un promedio de 380 litros de agua diarios, pero millones sobreviven con menos de 19 litros diarios.

Las mujeres de países pobres caminan diariamente un promedio de 6 km para conseguir agua potable.

1 de cada 8 personas en el mundo no tiene acceso al agua limpia.

3,3 millones de habitantes mueren anualmente por problemas de salud relativos a la falta de agua.

*Fuentes: INDEC (2001), Global Water Intelligence, WWF, Centro Nacional de Información sobre Nieve y Hielom Instituto Hidrológico Estatal de Rusia, Universidad de California, Universidad de Illinois, National Geographic Abril 2010.