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Información para Productores y Semilleros

 
 

MAIZAR (Asociación Maíz Argentino)

La biotecnología, un aliado fundamental para mitigar los efectos de la sequía

 

El cultivo de maíz es cada vez más resistente. Diez años atrás un fenómeno climático como La Niña de esta campaña hubiera causado costosas pérdidas a nivel nacional. Pero gracias a los avances biotecnológicos los híbridos padecen menos estrés sanitario y ofrecen mayor plasticidad a la hora de planificar su siembra.

Estas ventajas son reconocidas por MAIZAR y por eso la promoción de la biotecnología es un hito fundamental entre los consensos que todos los integrantes de la cadena de valor firmaron en 2007. Frente al contexto internacional que se vive, con récord de aumentos en los precios de los alimentos, la biotecnología es un aliado importantísimo para mitigar los efectos de la sequía y permitir que las pérdidas en granos no sean tan altas como las que se hubieran padecido de no contar con las herramientas existentes.
Todo el paquete productivo que viene de la mano de la biotecnología, como la siembra directa, el control de malezas, mayor libertad para decidir la fecha de siembra y la resistencia a insectos y enfermedades, produce un salto cualitativo y cuantitativo que se traduce en más alimentos, para más gente.

Menos pérdidas de las que se temían

“Basado en el registro de lluvias, pensaba que la pérdida sería mayor”, confesó el agroclimatólogo Eduardo Sierra. El especialista atribuyó como mérito de la biotecnología que las estimaciones estén dando sólo una caída del 5% en la producción de maíz. La primera estimación que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires hizo al comenzar la campaña de maíz arrojaba una cosecha de 20.350.000 tn, mientras que la última fue de 19.500.000.

Según Sierra, entre septiembre de 2010 y enero de 2011, llovió alrededor del 50 y 70% de lo que llueve habitualmente en el norte de Santa Fe, noreste de Córdoba, Entre Ríos y Corrientes. En algunos lugares las lluvias no alcanzaron el 30% de las registradas en años neutrales (es decir, sin la presencia de fenómenos como La Niña y El Niño). En el norte de Buenos Aires, las precipitaciones rondaron el 70% de lo que llueve habitualmente. Pero en el resto de la provincia los valores se mantuvieron normales. Lo mismo ocurrió en La Pampa.

“Si comparamos La Niña 2010/2011 con las anteriores, se ve que de las 4 ocurridas en lo que va del siglo, es la segunda más intensa”, comentó Sierra. Sólo sería superada por la terrible sequía de 2008/9. Según Sierra, el fenómeno climático que se vivió en esta campaña fue similar al de La Niña de 1998/9 y 1999/2000.

Mientras que en 1998/9 el rendimiento por hectárea del maíz fue de 53 quintales y, en 1999/2000, fue de 54, según el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Para este año, la BCBA calcula que el rendimiento por hectárea alcanzará los 59 quintales.

La clave

“Sin la biotecnología los rendimientos que tuvimos esta campaña no hubieran podido existir”, opinó Patricio Gunning, gerente de Asuntos Corporativos de Monsanto. Si bien todavía no hay en el mercado un evento de tolerancia a sequía, Gunning señaló cómo gracias a los desarrollos biotecnológicos se puede hablar de “mitigación del estrés” que ayudan a contrarrestar los efectos de fenómenos climáticos adversos, como la sequía.
En este sentido, la tolerancia a herbicidas ya presenta una disminución del estrés como consecuencia del combate de las malezas que compiten con la planta. Con él coincidió Alberto Vignolo, gerente de Desarrollo de Producto de KWS, quien sugirió: “Con la biotecnología se obtiene un piso más alto de rendimiento, a raíz de la resistencia a insectos y a herbicidas”.

Si bien no hay eventos con tolerancia a sequía, el hecho de que se pueda combatir el ataque de diabrótica, insecto que ataca la raíz de la planta, asegura “mayor cabecera radicular y, por ende, más eficiencia en la absorción de agua y nutrientes”, explicó Gunning, como para dar un ejemplo de cómo inciden las modificaciones genéticas en la planta para mejorar los rendimientos en situaciones climáticas adeversas.

El buen manejo como complemento

No sólo la biotecnología ayuda a mitigar los efectos de la sequía. Si este avance se combina con un buen manejo, los resultados se potencian. Gracias al mejoramiento genético los cultivos son más plásticos y uno puede adecuar mejor la fecha de siembra sin pensar en evitar plagas de insectos o picos de enfermedades. “Todo el perfil sanitario fue mejorando y eso elimina el estrés adicional que podrían llegar a tener los cultivos”, explicó Leonardo Galli, responsable del área de Marketing Comunicacional de Pioneer, y agrego: “Si uno no tiene suficiente agua en octubre/noviembre, puede diferir la siembra a diciembre, sin temor de que la planta se enferme de roya o sea fatalmente atacada por algún insecto”.

Galli también destacó que “al tener estudios sobre la fecha de ocurrencia de las precipitaciones o de niveles de radiación, se fue consiguiendo adecuar mejor las poblaciones de plantas para no sobreexigir determinados ambientes”. Entonces explicó que de acuerdo con las expectativas de rendimiento que se tengan de cada ambiente, se deberá ajustar la densidad de siembra al inicio. “Si estoy en un ambiente de 12 mil kilos por ha tengo que conseguir unas 72 mil plantas bien logradas. En cambio, si sé que el año viene seco y aspiro a 8000, se que con 60 mil plantas me alcanza. Así tengo menor densidad y menos competencia por el agua y los nutrientes”, agregó.

Con Galli coincidió Vignolo: “Esta facilidad de manejo hace que una siembra sea mas tardía y se pueda hacer eficiente control de malezas y de insectos. Todo esto mejora la performance de las siembras tardías”. Además, destacó las ventajas que representan la siembra directa y el uso de rastrojos: variables que determinan que el suelo conserve más humedad ya que con ellos se evita la evaporación del agua de los perfiles.

Los avances en materia de biotecnología, por su resistencia a herbicidas, insectos y enfermedades, ofrecieron un avance en materia de rendimientos que ayudaron a mitigar los efectos de una Niña que podría haber ocasionado mayores pérdidas de las que hubo. Estos desarrollos adquieren una relevancia mayor dado el contexto histórico de escasez y suba de los precios de los alimentos.

 

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