La firme demanda de exportación y el alto precio en los mercados mundiales ubican a la soja en un contexto favorable. Buenas prácticas de manejo para producir con equilibrio y rentabilidad.

Nutrir el suelo para un provecho sustentable

Con una producción de 52,7 millones de toneladas de soja la campaña 2009/10 representó un record histórico. Diversas fuentes estiman un importante incremento en la producción de maíz, trigo, soja y girasol para la campaña 2010/11.

En vistas a la actual campaña de soja, Alberto Escande –coordinador del Programa Nacional Oleaginosas del INTA– consideró que la producción “creció en los últimos años, incluso en zonas marginales, y no hay limitaciones con respecto al mercado. El desafío es mantener la producción sustentable y con equilibrio”.

Por su parte, Juan Carlos Manchado –coordinador del Área de Economía del INTA Balcarce– aseguró en su trabajo “La sustentabilidad en la agricultura pampeana: Valoración económica del balance de nutrientes” que la soja es el cultivo agrícola “más extractivo, aun considerando su fijación simbiótica de N, y tiene el mayor costo de reposición de nutrientes por hectárea (U$S 55)”.

Además, el especialista confirmó en su investigación –recientemente premiada por la Asociación Argentina de economía Agraria (AAEA)– que el balance de nutrientes en soja, girasol, maíz y cebada en el Centro Sur de Buenos Aires es negativo y recomendó “revertir esta situación”.

Para ello, Manchado aconsejó incrementar la fertilización y trabajar en la preservación de la calidad del suelo mediante rotaciones eficientes y producciones diferenciadas amigables con el ambiente que contribuyan a la sustentabilidad.

Crecer sin desmerecer

Desde hace una década, se registra en la Argentina un avance sostenido de la producción agrícola y en los últimos años un desbalance de nutrientes del suelo. Roberto Casas –director del Centro de Investigaciones de Recursos Naturales del INTA– se refirió a la situación actual y explicó que “el balance entre la fertilización y la extracción de nutrientes es negativo, si tenemos en cuenta que, en la agricultura argentina, sólo se repone un 34% del fósforo, nitrógeno, potasio y azufre consumido”.

En esta línea, Manchado citó en su investigación las estimaciones a nivel nacional de la Asociación Civil Fertilizar (ACF) de reposición de nutrientes, siendo el 42% para la campaña 2007/08, el 32% para la 2008/09 y no habrían superado el 27% para la campaña 2009/10.

Casas advirtió que “de no modificarse la situación se estaría contribuyendo a la disminución de los niveles de fertilidad y degradación de los suelos” y se refirió a los sistemas productivos no sustentables como “una limitante para el crecimiento de la producción agrícola”.

Para no agotar los suelos, Casas aconsejó “considerar la fertilización balanceada como base para la agricultura sustentable”. El diagnóstico de fertilidad se debe basar en el conocimiento de la demanda nutricional del cultivo y de la oferta nutricional del suelo.

En pos de un sistema sustentable, el especialista recomendó: el análisis del suelo, la evaluación de su condición de salud y las buenas prácticas de manejo –rotación de cultivos, siembra directa, incorporación de cultivos de cobertura y la agricultura por ambientes, entre otras–.

En la misma línea, Gustavo Ferraris –coordinador del Proyecto Regional Agrícola del INTA Pergamino– se refirió a la rotación de cultivo desde la secuencia trigo/soja como “una opción rentable que permite hacer un adecuado aporte de residuos de cosecha durables y bien distribuidos al suelo”.