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Información para Productores y Semilleros

 
 

CIMMYT (Centro Internacional para Mejoramiento de Maíz y Trigo)

Los silos de metal protegen el grano de maíz en África

 
Los agricultores en los países en desarrollo suelen perder entre 20 y 30% de sus cosechas por no tener un lugar adecuado donde almacenar el grano. Ahora, gracias a un proyecto que se originó en Centroamérica, los productores de maíz en África están adoptando silos de metal para proteger las provisiones de alimentos y la fuente de ingresos de sus familias

june07

 

 

Los artesanos bien capacitados buscan expandir sus negocios vendiendo silos de buena calidad a precios razonables.

 

 

Con seis bocas que alimentar, Akoth, una agricultora keniana de 39 años de edad, madre de media docena de niños, no quiere que los gorgojos y los barrenadores del grano, dos de las plagas más comunes de la postcosecha, se coman su provisión de granos. Akoth cultiva 0.7 hectárea de maíz en Homa Bay, en el occidente de Kenia. Anteriormente ella almacenaba su grano en un granero tradicional, que es una estructura hecha de lodo, ramas y estiércol de vaca que deja entrar gorgojos y barrenadores, dos de las plagas más nocivas del maíz almacenado en África. Estos insectos empiezan a infestar el grano en el campo y contínuan después de la cosecha, cuando el grano es almacenado. Después de tres meses de almacenamiento, se reportan pérdidas de 10 a 20%, pero éstas pueden superar el 50% después de seis meses.

Siguiendo la recomendación de la Diócesis Católica de Homa Bay y con la asistencia de un programa de subsidios (el Programa para la Agricultura y el Medio Ambiente de la diócesis, que ayuda a los agricultores pobres a adquirir silos de metal otorgándoles préstamos sin intereses), Akoth compró un silo de metal con capacidad para almacenar 20 sacos (1,800 kilogramos) de maíz, que es más o menos lo que produce su parcela. El silo, hecho de metal galvanizado, es hermético y, por tanto, no deja entrar a los insectos y sofoca a los que hayan ingresado junto con el grano. “Me siento feliz porque desde que empecé a usar el silo, ya no tengo pérdidas de grano”, dice Akoth. “Tengo suficiente para alimentar a mi familia y hasta me sobra grano, mismo que guardo y luego vendo cuando hay escasez en el mercado”.
Akoth es una de muchos productores que se han beneficiado con el Proyecto Almacenamiento Eficaz de Grano (
Effective Grain Storage Project). Respaldado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y las generosas aportaciones al presupuesto básico que recibe el CIMMYT, este proyecto tiene por objeto mejorar la seguridad alimentaria en África Subsahariana mediante tecnologías de almacenamiento en finca, como, por ejemplo, los silos de metal. Los participantes del proyecto promueven los silos y capacitan a los artesanos para que los fabriquen y los vendan. “El objeto del proyecto es asegurar que los productores utilicen solo silos bien construidos, de alta calidad”, dice Fred Kanampiu, agrónomo del CIMMYT y anterior jefe del proyecto. “Estamos capacitando a los artesanos para que fabriquen y vendan silos”.

Embu farmer Esther Nduku feels better equipped to feed her family year-long, with proper storage for harvested maize grain.

La productora Esther Nduku, oriunda de Embu, siente que al poder guardar su cosecha de grano de maíz de manera segura, está mejor preparada para alimentar a su familia todo el año.

Los fabricantes locales se benefician con la demanda de silos

El Proyecto Almacenamiento Eficaz de Grano ha patrocinado dos talleres para artesanos en Homa Bay y Embu, donde fueron capacitados un total de 37 artesanos. Eric Omulo Omondi, trabajador metalista de 23 años que vive en Homa Bay, asistió, junto con otros 29 artesanos, a un taller de capacitación sobre la construcción de silos de metal en 2009. Desde entonces, Omondi ha fabricado 15 silos de metal y sus ingresos mensuales se han triplicado.
 

“Tuve suerte de haber sido escogido por la diócesis para ser uno de los artesanos que recibieron capacitación profesional”, dice Omondi. El curso fue organizado por el CIMMYT, que contrató a un artesano experto de Centroamérica, región donde, además de Sudamérica y el Caribe, el programa POSTCOSECHA (financiado también por la COSUDE) inició el uso de silos metálicos para almacenar grano de maíz, con lo cual se redujeron significativamente las pérdidas postcosecha de 300,000 familias.

Hasta la fecha, el proyecto ha promovido la construcción de 146 silos en Kenia y Malawi. Dos sólidas organizaciones locales, World Vision International en Malawi y las Diócesis Católicas de Embu y Homa Bay en Kenia, organizan los cursos y promueven el uso de silos. En Malawi, se han utilizado los silos desde 2007; al principio, un proveedor privado contratado por el gobierno los distribuía por todo el país. “En los últimos años, los agricultores han producido cosechas muy grandes de maíz y ahora piden silos con capacidad para almacenar hasta 7.5 toneladas de grano”, dice Essau Phiri de World Vision en Malawi.

En el distrito de Mchinji, en la parte central de Malawi, el artesano Douglas Kathakamba se ha beneficiado con la colaboración entre el CIMMYT y World Vision. Comenzó su empresa metalúrgica haciendo carretas que son haladas por bueyes, armazones de ventanas y puertas, y ambulancias sobre bicicletas, pero desde 2007, cuando empezó a fabricar silos, sus ganancias han aumentado. Esos ingresos le han permitido iniciar un taller nuevo, enviar a sus cinco hijos a la escuela y hasta pagar los estudios universitarios a dos hijos adoptivos.

Los beneficios de avanzar de sacos a silos de metal

Douglas se ha convertido en un promotor incansable de los silos de metal y recibe muchos clientes gracias a que la gente lo recomienda. También se dedica a educar a los productores en zonas rurales. En la aldea de Kachilika, en el norte de Malawi, trabajó recientemente con un club de productores que nunca habían oído hablar de los silos de metal. Los 25 miembros del club juntan su grano para almacenarlo y, después de que Douglas construyó un silo y se los donó, le encargaron cuatro más. Con lo que ganan con sus mayores ventas de grano, los miembros ahora pueden pagar la escuela de sus hijos y comprar artículos como ropa, productos domésticos e insumos agrícolas para el siguiente ciclo de producción.

“Antes de la introducción de los silos, usábamos sacos y nkhokwe (el granero tradicional) pero no podíamos ahorrar mucho”, dice Andrew Kasalika, presidente del club. “Ahora podemos decir que nuestras vidas han cambiado”.

Una persona que está particularmente dedicada a promover el almacenamiento seguro de granos en Kenia es la madre Bárbara Okomo, antigua profesora y actual directora de la Escuela Secundaria para Niñas Santa Teresa en Kisumu, que queda a dos horas de camino de Homa Bay. Desde que comenzó a colaborar con el Programa de Agricultura y Medio Ambiente (AEP, siglas en inglés) de la diócesis, Okomo ha logrado que los artesanos construyan 40 silos en las escuelas, incluyendo 10 en la escuela donde trabaja. Los silos se construyen en el lugar donde se utilizarán a fin de reducir los costos y facilitarles el acceso a las personas que los adoptan.

Traditional grain storage structures are porous for pests.

Las estructuras tradicionales para almacenar el grano dejan entrar a los insectos.

“Hace varios años que utilizo los silos y estoy convencida de que este es el mejor método para almacenar grano”, dice la madre. “Con los otros métodos, perdíamos hasta el 90% del grano que guardábamos, pero ahora no perdemos nada”. Las escuelas fueron de las primeras en adoptar los silos porque muchas siembran y almacenan grano para alimentar a sus estudiantes todo el año.

Para ahorrar hay que gastar
Para las familias campesinas de África el costo inicial de un silo representa un problema. Aunque son relativamente baratos ––en Homa Bay, un silo con tres sacos de capacidad cuesta alrededor de 74 dólares estadounidenses y uno de 20 sacos, 350 dólares–– y tienen una vida útil de más de 10 años, los silos se amortizan y más, en términos de una mejor seguridad alimentaria y los ingresos generados por el grano excedente. Cabe señalar que el ingreso mensual promedio de un productor en Homa Bay es de 40 a 130 dólares. Esto significa que los jefes de familia a menudo tienen que decidir entre cubrir las necesidades básicas o comprar un silo. “Sin el apoyo de la diócesis, nunca hubiera podido comprar el silo”, dice Akoth. Los representantes del Banco de Equidad se han reunido con personas interesadas de Homa Bay para proponer oportunidades de micro-financiamiento que le permitiría a un número mucho mayor de agricultores comprar silos. Este financiamiento también ayudará a más artesanos a ingresar en la emergente industria de fabricación de silos, en un momento en que los costos de capital son altos.

“Los silos de metal le dan seguridad alimentaria a los pobres” dice Tadele Tefera, actualmente coordinador del proyecto EGS. “Lo que puede ayudar a mejorar el nivel de vida de los pequeños productores es lo que cosechan y, lo más importante, lo que guardan durante la temporada”.

Un
reportaje sobre los silos de metal que fue difundido recientemente (junio del presente año) en Kenia incluye testimonios dados por usuarios locales del éxito que han tenido los silos.

Para más información: Tadele Tefera, coordinador del proyecto Almacenamiento Eficaz de Grano ( t.tefera@cgiar.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla )

 

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