Los
alelos naturales de un gene que
participa en la ruta biosintética de
beta-carotenos ––sustancia presente en
ciertos vegetales como la zanahoria y
que se convierte en vitamina A en el
sistema digestivo humano–– han sido
vinculados con la presencia de una mayor
cantidad de beta-carotena en el grano
del maíz, según un informe recientemente
publicado en la versión en línea de
Nature Genetics.
Estos raros alelos, antes solo
encontrados en el maíz de tierra
templada, ayudan a controlar los niveles
de beta-carotena en el grano y ahora
están siendo incorporados en el maíz
tropical para los países en desarrollo,
según un informe recientemente publicado
en la versión en línea de Nature
Genetics. La beta-carotena es la
principal fuente de vitamina A, un
nutriente cuya deficiencia ha provocado
ceguera nocturna y otros problemas de
salud a más de 5 millones de niños y
casi 10 millones de mujeres embarazadas,
según informa la Organización Mundial de
la Salud (OMS).
“El maíz es un cultivo alimentario
básico de mucha importancia en América
Latina y en África, pues es la principal
fuente de carbohidratos, proteínas y
otros nutrientes, aunque contiene poca
cantidad de la pro-vitamina A”, dice Yan
Jianbing, primer autor del estudio en
cuestión y especialista en el mapeo
genético de asociación del maíz y la
extracción de alelos del CIMMYT (ver
foto a la derecha). “Los alelos
favorables que encontramos se vinculan
con un aumento de casi cinco veces la
concentración normal de beta-carotena en
el grano de maíz”.
Evaluación
de la eficacia de los nuevos marcadores
El estudio fue llevado a cabo por un
grupo de 21 expertos internacionales
provenientes de 11 institutos de
investigación avanzada. Este grupo
examinó las variantes que ocurren
naturalmente en el gene Zea mays
ß-carotena hidroxilasa 1 (crtRB1),
vinculado con la concentración y
conversión de beta-carotena en los
granos de maíz. Mediante la aplicación
de esos marcadores, los fitomejoradores
del CIMMYT han realizado ya evaluaciones
preliminares de líneas de maíz tropical
derivadas de cruzas en las que se
introdujeron alelos que favorecen el
crtRB1 y el épsilon licopeno
ciclasa (lcye) ––otro
gene importante de la ruta biosintética
de beta-carotenos. Las concentraciones
de pro-vitamina A que se encontraron
sugieren que, con la ayuda de estos dos
genes, será posible crear variedades de
maíz tropical que contengan 15
microgramos de beta-carotena por cada
gramo de grano. Éste es el nivel que,
según lo establecido por HarvestPlus,
puede aliviar la deficiencia de vitamina
A en el ser humano en aquellas zonas
donde el maíz constituye un alimento
básico importante. HarvestPlus es un
programa de reto del Grupo Consultivo
para la Investigación Agrícola
Internacional (CGIAR, siglas en inglés),
que colabora con centros como el CIMMYT
en el fitomejoramiento dirigido a
biofortificar los cultivos alimentarios.
Los frutos de la ciencia se
hacen presentes en los campos de los
agricultores y en las dietas infantiles
Como parte de una reunión del grupo de
HarvestPlus que trabaja con el maíz, más
de 50 investigadores y expertos en la
comercialización del cereal se dieron
cita en Lusaka, Zambia, en marzo de
2010, con el fin de dialogar sobre la
generación y diseminación futura de
variedades de maíz con vitamina A
(desarrolladas de forma convencional) en
Zambia, país donde el cereal es un
alimento básico. “De acuerdo con los
datos de HarvestPlus, en Zambia cerca de
la mitad de los niños en edad pre-escolar
padece deficiencia de vitamina A”, dice
Natalia Palacios, especialista en
calidad nutritiva del maíz del CIMMYT y
co-autora del informe publicado en
Nature Genetics. “El maíz
constituye una parte preponderante de la
dieta de los zambianos y los estudios
indican que los consumidores
probablemente aceptarán este maíz nuevo
pese a su raro color anaranjado”.
Para Palacios, el hecho de que su
trabajo en el laboratorio tiene que ver
con las plantas alimentarias y también
con la dieta y los medios de vida de las
personas, es lo que hace que su carrera
sea tan interesante. “Tal y como
demuestra nuestro trabajo con la
vitamina A, el CIMMYT lleva a cabo toda
la gama de la investigación para el
desarrollo, desde la ciencia más
avanzada hasta la entrega de tecnología”
dice. “No hay muchas organizaciones del
sector público que puedan generar o
acceder a tecnología avanzada de un
cultivo básico clave, movilizarla a
través de muchas fronteras y ponerla en
manos de los pequeños productores de
África subsahariana u otras regiones
importantes”.
Los otros co-autores del estudio son
Raman Babu, mejorador molecular de maíz
del CIMMYT, y Marilyn Warburton, antigua
genetista molecular del Centro. El
mejorador de maíz Kevin Pixley, quien
divide su tiempo entre el CIMMYT y
HarvestPlus, ha ayudado a orientar la
labor del Centro sobre la
biofortificación del maíz.
Para más información:
Yan Jianbing,
especialista en mapeo genético de
asociación y extracción de alelos del
maíz (
j.yan@cgiar.org
) , o Natalia Palacios,
especialista en calidad nutritiva del
maíz (
n.palacios@cgiar.org
)