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Información para Productores y Semilleros

 
 

CIMMYT (Centro Internacional para Mejoramiento de Maíz y Trigo)

El maíz con buena calidad de proteína mejora la nutrición infantil

 

En el mundo en desarrollo, el 32% de los niños menores de cinco años tienen un crecimiento deficiente y el peso de 20% de ellos es bajo. El mejorar la calidad de proteína del maíz puede ayudar a solucionar este problema en zonas donde la gente consume mucho maíz. Aquí vemos a una mujer alimentando a su niño con maíz QPM como parte de un programa de alimentación con QPM patrocinado por Self-Help International International en Ghana.

Aunque se parece y sabe igual que cualquier maíz, escondidos dentro de cada grano del maíz con buena calidad de proteína (QPM, siglas en inglés) se encuentran ciertas moléculas naturales especializadas que le dan algo extra a la persona que las consume. Un estudio reciente evalúa los efectos nutricionales del QPM en las poblaciones que fueron objeto de la investigación.

Cuando consumen maíz con calidad de proteína (QPM), los niños moderadamente desnutridos en cuya dieta predomina el maíz, incrementan su tasa de crecimiento, según un estudio nuevo llevado a cabo por cinco científicos, entre ellos, dos expertos en maíz del CIMMYT.

El grano QPM es un alimento biofortificado, no transgénico, que provee una mejor calidad de proteína a las personas que lo consumen. Aunque parece y sabe a maíz normal, el QPM contiene un gen mutante que existe naturalmente en el maíz y que aumenta en éste la cantidad de dos aminoácidos ––lisina y triptofano–– que los seres humanos necesitan para sintetizar proteínas. La cantidad total de proteína del QPM no es mayor que la del maíz normal, sino que la proteína ha sido mejorada de manera que beneficia más a los seres monogástricos (como los seres humanos y los puercos) que lo consumen. Con base en tres décadas de estudios sobre el QPM y análisis estadísticos avanzados, el artículo “A meta analysis of community-based studies on quality protein maize” (Meta-análisis de estudios sobre el QPM realizados en comunidades)”, que fue publicado en la revista Food Policy, indica que cuando los niños desnutridos que viven en zonas donde el maíz es el alimento que predomina, consumen QPM en vez de maíz normal, su tasa de crecimiento aumenta un 9% y su peso sube un 12%.

“Tratamos de reunir todos los trabajos relevantes sobre el QPM y los analizamos y discutimos de la manera más transparente posible”, dice Nilupa Gunaratna, estadístico de la Fundación Internacional de Nutrición y el principal autor del artículo. “Examinamos todos los puntos positivos y negativos de los estudios anteriores, y los tomamos en cuenta al hacer nuestra evaluación. También fuimos muy conservadores al ensayar diferentes métodos y al estudiar los efectos de cada estudio por separado y de aquéllos que presentaron resultados distintos de los demás. En cada caso, llegamos a la misma conclusión: el QPM tiene un efecto positivo en el crecimiento de los infantes desnutridos y de niños pequeños cuyo principal alimento es el maíz”.

Los científicos utilizan una caja de luz para seleccionar semilla de maíz que expresa el carácter de proteína de calidad mejorada. La luz pasa a través de la semilla y los granos cuya base se ve oscura pero que son transparentes en lo demás, son candidatos ideales para ser convertidos en QPM.

Importancia del maíz como alimento

El maíz es el tercer cereal en importancia (después del arroz y del trigo) que se consume directamente, y es de particular preponderancia en las regiones en desarrollo, como África, donde constituye la principal fuente de alimento de más de 300 millones personas. Por otra parte, aporta más del 30% de toda la proteína que se consume en 12 países en desarrollo. Aunque el maíz por sí solo no puede proporcionar todos los nutrimentos necesarios para una dieta sana, el maíz con mayores cantidades de nutrimentos esenciales puede ayudar muchísimo a los casi 200 millones de niños de países de escasos recursos cuyo crecimiento es deficiente por causa de la desnutrición y quienes no tienen posibilidad de obtener una dieta diversificada.

“Los alimentos básicos son los más baratos y, cuanto más pobre eres, más dependes de ellos, lo cual no da por resultado una dieta bien balanceada”, dice Kevin Pixley, quien dedica parte de su tiempo al CIMMYT y parte a HarvestPlus. “Todos preferiríamos que cada persona comiera una dieta sana y balanceada, pero esto no siempre es posible. La biofortificación es parte de una estrategia dirigida a combatir la desnutrición”.

Las complejidades del QPM
Si bien es cierto que el QPM es más nutritivo que el maíz normal y que la mayoría de las variedades QPM rinden igual o más que las variedades de maíz normal más sembradas, el QPM todavía no goza de una aceptación general. Se estima que, de los 90 millones de hectáreas que se cultivan con maíz en México, América Central, África subsahariana y Asia, sólo el 1%, o menos, está dedicado al QPM.

Muchas empresas productoras de semilla no se interesan en el QPM por los altos costos de la investigación y los retos de garantizar su calidad nutritiva superior. Cuando se le siembra junto a un campo de maíz normal, el QPM es polinizado por éste, con el resultado de que su calidad QPM se diluye; además, requiere que se le almacene por separado y que se le hagan pruebas para monitorear su calidad. Esto, aunado al hecho de que no goza de un precio mayor en el mercado (debido en gran parte a que su mejor calidad no se distingue a ojo), suele hacer que las empresas de semilla no produzcan ni vendan QPM para nada.

No obstante, en aquellas zonas donde se ha hecho un gran esfuerzo por promover el QPM y por ponerlo a disposición de los agricultores, se ha logrado cierto avance. Por ejemplo, en 1992, Ghana lanzó su primera variedad QPM, Obatanpa, una variedad de polinización libre (razón por la cual el productor puede guardar su grano para sembrarlo en el ciclo siguiente sin sufrir grandes pérdidas de rendimiento). Se calcula que Obatanpa produjo más del 90% de la semilla mejorada que se vendió en Ghana en 2005. En 2008, Wayne Haag, de la Sasakawa Africa Association (Sasakawa Africa Association) estimó que en Ghana se siembran 350,000 hectáreas con maíz QPM, lo cual significa que esa nación es la mayor productora de QPM del mundo. Esto se logró gracias al fuerte apoyo y los grandes esfuerzos de varias instituciones multidisciplinarias, el gobierno de Ghana entre ellas. Cuatro de los estudios de QPM que se utilizaron en el meta-análisis se realizaron en Ghana. Los altos y estables rendimientos producidos por Obatanpa, junto con su calidad de uso final, han hecho que esta variedad sea muy popular, no solo en Ghana, sino también en varios otros países de África subsahariana, donde ha sido lanzada con otros nombres.

Nilupa Gunaratna, el principal autor del artículo, ayuda a un agricultor y su hija a llenar el formulario de una encuesta sobre el QPM en Karatu, Tanzania.

Fortificación de investigaciones futuras

Los autores del meta-análisis del QPM ––dos estadísticos, un economista, un nutriólogo y un fitomejorador–– abrigan la esperanza de que sus claros resultados convencerán a los críticos del QPM (muchos de los cuales han puesto en duda el hecho de que el QPM proporciona beneficios nutricionales al ser humano) y que el artículo motivará que se renueven los esfuerzos por explorar la posibilidad de mejorar la nutrición mediante los cultivos biofortificados.
 

“Aunque todavía quedan áreas interesantes e importantes por investigar en el QPM, espero que la atención empiece a pasar de averiguar si el QPM en realidad proporciona beneficios nutricionales a tratar de promoverlo, diseminarlo y lograr que los productores y los consumidores lo usen, con lo cual se logrará un mayor impacto”, comenta Gunaratna.

En la actualidad, el CIMMYT participa en varios proyectos relacionados con el QPM, incluyendo el denominado “Desarrollo de QPM” en África, que es financiado por la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (Canadian International Development Agency, CIDA)). Este proyecto, iniciado en 2003, utiliza el QPM como la principal herramienta para tratar de mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición y los ingresos de las familias campesinas de escasos recursos en cuatro naciones (Etiopía, Kenia, Tanzania y Uganda). En sus primeros cinco años, el proyecto lanzó siete variedades QPM nuevas (con lo cual suman un total de 12 en la región) y sus esfuerzos educativos tuvieron como resultado 270 días de campo a los que asistieron más de 37,000 productores, el 40% de los cuales eran mujeres. Finalmente, cabe resaltar que dos científicos del CIMMYT compartieron el Premio Mundial de Alimentos (World Food Prize) en 2000 por su labor en la generación del QPM. CIDA financia también actividades de AgroSalud, un proyecto quinquenal lanzado en 2005 con el propósito de extender los beneficios nutricionales de los cultivos alimentarios básicos mejorados a la población de Latinoamérica y el Caribe. En 2002, dos científicos del CIMMYT recibieron el Premio Mundial de la Alimentación por su trabajo en el desarrollo del QPM.

Para más información: Kevin Pixley, científico de maíz afiliado al CIMMYT, ( k.pixley@cgiar.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla )

 

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