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Información para Productores y Semilleros

 
 

Rizobacter Argentina SA

Tamaño de gota, una variable que marca la diferencia

 

Sabido es que la aplicación de fitosanitarios es el proceso más ineficiente en la cadena de producción agrícola.  Por eso, es necesario prestar especial atención a las variables que inciden en la misma. 

Recordemos que la eficiencia se mide a través de la relación existente entre la cantidad de caldo realmente aplicado (depositado en el objetivo) con la cantidad de caldo pulverizado (asperjado en el equipo pulverizador), y se expresa en forma porcentual.

Según estudios realizados por equipos técnicos de INTA, una de las variables que mayormente afecta a los resultados de una aplicación es la regulación del tamaño de gotas, sobre todo en los casos de alto caudal.

Si no nos ocupamos de regular el tamaño de las gotas por medio de  la presión y el uso de picos adecuados, es probable que casi todo el producto activo quede depositado en el tercio superior del cultivo y no se consiga llegar al blanco deseado.

Una vez resuelto este tema, será valido reforzar las aplicaciones con el uso de coadyuvantes.  En casos de aplicaciones más difíciles, es recomendable utilizar los desarrollados en base a siliconas. Para eso, Rizobacter Argentina recomienda el uso Silwet L Ag ya que es el único coadyuvante 100 % organosiliconado del mercado.

Con el propósito de explicar más detalladamente este tema,  a continuación se transcribe parte de un trabajo del Ing. Nicolás Iannone, del INTA Pergamino.

Uso de alto caudal sin regular tamaño de gotas.

“Al igual que las fallas por falta de aceite en la aplicación, ha sido mayoritaria la situación de fallas en el control usando altos caudales. También aquí, el hecho de usar caudales de 90 a 120 litros por hectárea hace suponer que “estamos mojando bien” Pero realmente esto no es así. ¿Hasta que punto es verdad que con muy altos caudales no tenemos problemas de calidad de aplicación?

En primer término, tenemos que tener presente la dilución del producto insecticida o fungicida. Obviamente que entre una aplicación a 60 litros y una a 120 litros por hectárea, en este último caso el producto estará doblemente diluido, y por ende la concentración del mismo en las gotas de aplicación será la mitad en comparación a los 60 lts/ha. Esta situación de muy alto volumen en el control de plagas debiera ser considerada compensando en parte con una mayor dosis del insecticida respecto de la necesaria para tener un resultado similar.

Pero hay un problema mucho mayor aún cuando paralelamente no nos ocupamos ni pensamos en el tamaño de gotas resultante. Al aplicar caudales de 90 a 150 litros por hectárea, como ocurre en la gran mayoría de los casos) sin "pedir" que nos hagan gotas chicas, el resultado de un alto caudal se traducirá en gotas grandes. Esta fuerte tendencia de comportamiento por parte de los demandantes del servicio de aplicación no muestra diferencias entre las principales provincias pampeanas: Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

 

Comparando una aplicación con estos volúmenes en relación a la mitad del mismo, si no se regula el tamaño de gotas a obtener resultará una aplicación con gotas grandes y en alta proporción. ¿Por qué hay problemas con las gotas grandes? La razón radica en que el cultivo de soja, o mejor dicho su biomasa, funciona como una serie de "zarandas apiladas", donde las gotas grandes quedarán fundamentalmente en la parte superior del cultivo, y sólo las gotas chicas y medianas son las que penetran.

 

Si no nos ocupamos de requerir gotas chicas y medianas mediante la regulación de la presión y el uso de picos adecuados al solicitarle al aplicador altos volúmenes de caldo, entonces es muy probable que casi todo nuestro producto activo quedará depositado en el tercio superior del cultivo (sea insecticida o fungicida). Con un agravante, tendremos en la parte media y baja del cultivo una pequeña proporción del caldo aplicado, y peor aún, con gotas muy diluidas, lo cual resulta en una cantidad de activo fungicida o insecticida sólo ínfima en donde a nosotros nos interesa que se deposite.

 

Esta es una de las causas habituales de las fallas registradas en el control de plagas y enfermedades, y también causa de lo que tanto se ha escuchado sobre “no tengo volteo”. Por fallas en la calidad de aplicación en cuanto a alta dilución (alto caudal/ha), o porque llegamos con muy pocos impactos en el centro y parte inferior de la biomasa de soja, o porque nos queda casi todo lo aplicado en la parte superior del cultivo por no regular tamaño de gotas (gotas grandes), entonces habrá una necesidad de mayor tiempo para que funcione el insecticida ya que se dependerá de la movilidad del insecto dentro de la canopia para que pueda contaminarse o intoxicarse a través de la ingesta en sitios donde se encuentre el insecticida.

 

En el caso de aplicaciones de fungicidas con altos volúmenes sin regular el tamaño de gotas, la situación es mucho más crítica o perjudicial todavía, ya que “la enfermedad no se mueve”, y porque gran parte de la dosis aplicada quedará en el sector superior del cultivo, siendo que el destino esperado del mismo era el tercio inferior de la planta de soja (control de enfermedades de fin de ciclo, por ej.).

Esta deficiencia en la calidad de las aplicaciones terrestres, por el uso de altos volúmenes de caldo traducido en gotas grandes por falta de regulación, es una de las más importantes y frecuentes fallas de control que se registran en toda la región pampeana, sumado a la falta de protección de las gotas con aceite frente a la evaporación y tensioactivos en cuanto al esparcimiento y rápida penetración de la gota sobre el objetivo.

 

En resumen, la campaña 2008/9 con tan alta y continua presencia de plagas y aún con cultivos generalmente de escaso desarrollo que posibilitaron un intenso uso de aplicaciones terrestres, ha permitido que se pusieran de manifiesto un gran número de buena, regular y mala calidad de las aplicaciones terrestres para el control de plagas. Dentro de las regulares y malas, ocurridas en llamativa cantidad, entre las fallas de control donde el producto y la dosis elegida fueron correctas, se ha podido detectar que al menos uno de los siguientes factores ha estado presente:

 

- Uso de picos de abanico plano, y/o

- No uso de aceite frente a condiciones de baja humedad ambiente, y/o

- Falta de regulación del tamaño de gotas, especialmente al aplicar altos caudales (90 a 120 lts/ha)

 

En suma y a manera de ejemplo, las aplicaciones terrestres que fueron realizadas para el control de plagas (datos provenientes de distintas provincias) con productos y dosis correctas, cuando utilizaron picos de cono hueco asperjando un caudal generalmente entre 50 y 80 litros por hectárea a una presión algo superior a lo normal, donde se lograron gotas finas y medianas, protegidas con la cantidad adecuada de aceite los resultados de control siempre fueron excelentes.”

En relación a dichos conceptos vertidos por el Ing. Nicolás Iannone, se mencionan algunos aspectos de importancia que aporta el  Silwet L Ag a la calidad de aplicación de insecticidas y fungicidas.

Para lograr reducir el caldo de aplicación de forma eficiente, hay que tener en cuanta en primer lugar el tamaño de gota.  Una vez resulto eso, será necesario  reforzar esta técnica con el uso de coadyuvantes.  Para aplicaciones difíciles, Rizobacter Argentina recomienda SLWET L Ag porque:

 

· Actúa sobre la formación de la gota permitiendo obtener gotas homogéneas. Esto es clave porque para reducir el caudal/ha es necesario trabajar con un tamaño de gota chico a mediano (100 a 250 micrones) para lograr la cobertura que los fungicidas y/ o insecticidas necesitan.

 

· Excelente acción de esparcimiento que logra en los agroquímicos sobre el blanco.   Al tener menos gotas por superficie es clave que estas logren una importante cobertura para que el principio activo actúe de manera eficiente (incrementa la superficie de contacto)

 

· Rápida capacidad para hacer penetrar a los agroquímicos por hoja. Aporta al caldo de aplicación la ventaja de poder penetrar por estomas agilizando así,  la entrada de los agroquímicos reduciendo el peligro de lavado por lluvias ocasionales que pudieran presentarse luego de la aplicación del  tratamiento (fungicidas, insecticidas y herbicidas)

 

·Reduce el caudal/ha en aplicaciones de herbicidas pre-emergentes. Con Silwet L Ag el caldo penetra de manera muy uniforme en los primeros centímetros de suelo, permitiendo que el principio activo del herbicida no se concentre en algunas zonas y cubra toda la franja del suelo tratado; sin Silwet L Ag. el agua toma el camino que le ofrece menor resistencia y se acumula por sectores.

 

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