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Información para Productores y Semilleros

 
 

INTA Pergamino

Fertilización en soja: interacciones entre genotipo y ambiente productivo

 

La fertilización en soja presenta similar respuesta en grupos madurativos diferentes, lo que habilita el diseño de estrategias de recomendación comunes y facilita la toma de decisiones. Así lo indicó un estudio realizado por el Proyecto Regional Agrícola-CRBAN, a través de las unidades del INTA en Pergamino y General Villegas –Buenos Aires–.

Sin embargo, la respuesta al agregado de fósforo (P) o azufre (S) varía notablemente según al ambiente productivo y la subregión donde se localizaba el ensayo, dentro del área abarcada por la red.

Tradicionalmente, la respuesta a la fertilización en soja se asoció con variables de suelo –como P, materia orgánica (MO) o S extractable–. Pero, ¿inciden también variables del cultivo como el grupo madurativo (GM) elegido? Conocer la incidencia o no de los factores de cultivo que intervienen posibilita dirigir la fertilización a aquellos ambientes con mayor probabilidad de respuesta. A su vez, la cuantificación de la respuesta según una detallada caracterización del sitio, provee información de base para el manejo sitio-específico de la respuesta a la fertilización en soja.

El trabajo de referencia evaluó la respuesta a la fertilización fósforo-azufrada en función del nivel de nutrientes en el suelo, la caracterización del ambiente en el sitio experimental y el GM sembrado. Se examinaron datos de 8 ensayos a campo conducidos en la campaña 2008/2009 en distintas localidades de la región –Pergamino, San Antonio de Areco, Junín, Mercedes, General Villegas, Henderson, 9 de Julio y Bolívar, de Norte a Sur–.

Los ensayos contrastaron dos genotipos de diferente GMIII y IV Largo– y tres estrategias de fertilización –tratamiento testigo; 20 kg/ha de P; y agregando a esta dosis 15 kg/ha de S–.

El análisis de los resultados reveló la incidencia del sitio del ensayo pero no del GM utilizado; ambos genotipos demostraron un patrón de respuesta similar a la fertilización. La preponderancia de uno u otro genotipo sí difirió con la localidad de ensayo: en el Sur de la región, se desempeñó mejor el GM III y, en el Norte, el GM IV.

Además, se logró predecir la respuesta al agregado de P: cuando el nivel de P en suelo es menor a 14,5 ppm se infieren valores de rendimiento mayores a los 200 kg/ha. En tanto, la respuesta a S fue explicada por el tipo de suelo y el rendimiento del sitio, por lo que es mayor en suelos de textura gruesa y rendimiento limitado por la oferta de nutrientes.

La evaluación de esta red de ensayos mostró una respuesta global a la fertilización del 16% aun bajo condiciones ambientales desfavorables, lo que también indica cierta estabilidad e independencia de la respuesta a la fertilización en el cultivo de soja.

Informes: Gustavo Ferraris y Fernando Mousegne, INTA Pergamino, (02477) 439026, nferraris@pergamino.inta.gov.ar

 

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