Trabajo
elaborado por el
Ing. Agr. Pedro Daniel Leiva
del INTA Pergamino en el que hace hincapié en la
importancia de la participación técnica para lograr
una buena calidad de aplicación de fitosanitarios.
Argentina, con 30 millones de hectáreas cultivables,
consume anualmente 240 millones de litros/kg de
plaguicidas para proteger cultivos, que para
situaciones extensivas se aplican tanto por vía
terrestre como aérea. Los resultados de los
tratamientos no siempre son buenos, ocurriendo
fallas que en mayor medida se dan en aspersiones
aéreas y tratamientos insecticidas. Esta situación
se traduce en mayor contaminación, pérdidas de
rendimiento y perjuicio económico.
Entre los
formidables cambios acontecidos en el sistema
productivo argentino en los cultivos 20 años los
ingenieros agrónomos hemos jugado un papel decisivo.
No se observa la misma tendencia en el asesoramiento
en cuanto a tecnología de aplicación de
fitosanitarios, donde la participación profesional
en aviación agrícola es muy baja, o prácticamente
inexistente.
INTA proyecta
Para
atender esa deficiencia el INTA recientemente acaba
de aprobar un proyecto específico de ámbito nacional
y plazo de 3 años, para atender este problema en las
versiones terrestre y aérea.
Los
objetivos para pulverización aérea son: certificar
la prestación de aviones agrícolas para
pulverización mediante un protocolo de calibración
normalizado; capacitar profesionales en calidad de
aplicación aérea; capacitar empresas de
pulverización aérea; acercar las partes:
profesionales y empresas de servicios; realizar
pruebas de eficacia de fitosanitarios con avión y
generar ámbitos de recomendación; iniciar acciones
comunitarias e interinstitucionales en H&S para el
manejo de plaguicidas y sus residuos (léase:
"envases vacíos").
Calidad de aplicación
La calidad
de aplicación es un proceso sin “by
pass” (=camino alternativo) que concluye en el
control fitosanitario, cuidando al medio ambiente.
Las barreras secuenciales son básicamente 3: a) de
la aplicación, b) de la absorción y c) de la
degradación. Aplicar es lo que llega del
pulverizado, si no llegan las gotas al objetivo no
habrá control, o éste será deficiente. Si la maleza
o el insecto no absorben el tóxico, tampoco los
resultados serán buenos; y finalmente si el
principio activo se degrada antes de llegar al sitio
de acción, no se logrará un control satisfactorio o
con escasa residualidad.
Para
vencer las barreras hay parámetros para evaluar su
grado de dificultad y paliativos para superar las
limitantes. La barrera de la aplicación se verifica
con tarjetas sensibles y la evaporación se controla
con antievaporantes (básicamente aceite agrícola);
la de la absorción se verifica por el grosor de la
cutícula de los vegetales o insectos y también se
controla con antievaporante más tesioactivo; y
finalmente la degradación/residualidad del
fitosanitario se evalúa mediante un análisis de agua
(pH, sales) y en caso necesario se corrige con
correctores de pH, secuestrante de cationes, etc.
Esta
tecnología de procesos requiere “si o si” de la
asistencia técnica, y su principio es simple, los
tres pasos deben cumplirse con la máxima eficiencia.
La cadena
de control se corta si el producto no llega al
blanco (resultado nulo por evaporación o deriva,
fundamentalmente con avión por su menor tamaño de
gota), o será deficiente si hacemos las cosas a
medias y sin verificaciones cuantitativas. En un
proceso de tres pasos que tengan un 80% de
eficiencia individual, da como resultado final un
50% de logro (=0.8 * 0.8 * 0.8). La consecuencia
también resulta obvia, tenemos que hacer todo bien
para que el resultado final esté acorde al
requerimiento.
El
profesional o productor piden al servicio de
pulverización aérea un determinado volumen para el
tratamiento en cuestión, cuando deberían solicitar
un determinado promedio de impactos (gotas/cm2)
distribuido con una acotada uniformidad (CV%). Para
aplicar el herbicida más difundido (pa Glifosato),
este parámetro toma valores de 20 gotas/cm2 y 30% de
uniformidad (ya que las malezas no se mueven). La
pregunta básica es: en buenas condiciones, ¿con qué
caudal de aspersión (lt/min.) y ancho de faja un
avión logra estos parámetros? Una vez respondido
esto, recién analizar el volumen de aspersión
que se necesita (lt/ha), acordar el precio del
servicio y verificar con tarjetas sensibles lo
pactado.
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Entomología
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