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En el
continente asiático la demanda de maíz se ha
disparado, pero mucho del grano se destina a
la alimentación de aves de corral o animales
de granja y no de las personas. Si bien el
maíz es un cultivo prácticamente nuevo en
Bangladesh, la demanda en el país ya asemeja
la de países vecinos, como China y la India.
En un informe reciente, el CIMMYT evalúa
estas tendencias nuevas y propone
actividades para incorporar sistemas de
cultivo de maíz sustentables y
económicamente viables en un país donde el
cultivo tradicional es el arroz.
De izquierda a derecha:
Asish Kumar Shaha,
Funcionario y Científico
Sénior, (OFRD), BARI, Ragpur;
M. Yusuf Ali, Funcionario y
Científico Principal (OFRD),
BARI, Gazipur; M. Akhtar
Hossain, Funcionario y
Científico, (OFRD), BARI,
Gazipur; M. Ershad Hossain
Saju, Productor de maíz de
la localidad y Director
Administrativo de DOEL (una
cooperativa comercial de
producción y procesamiento
de maíz), Patgram,
Lalmonirhat, Bangladesh; y
su esposa, Ersahd.
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“En pocas
palabras, la gente tiene más dinero", dice
Olaf Erenstein, economista agrícola del
CIMMYT. “El crecimiento de la población de
Asia ha disminuido y los ingresos han
aumentado. Este fenómeno indica que las
demandas de productos alimentarios y las
expectativas también están cambiando.”
Con dinero
extra en el bolsillo, mucha gente ahora
quiere cosas que en el pasado estaban fuera
de sus posibilidades. En los 40 años
pasados, el auge en la región y la
consecuente demanda de carne propiciaron que
66% de la producción global de maíz se
destinaran a la alimentación de animales y
no al consumo directo. Hoy en día, 62% del
maíz en Asia se utiliza para alimentar al
ganado, en tanto que únicamente 22% va
directamente a la mesa de los consumidores.
Esto no es sorprendente, si se tiene en
cuenta que el consumo total de carne en los
siete principales países productores de maíz
aumentó 280% entre 1980 y 2000. En
particular, las aves de granja desempeñan un
papel importante. Durante el mismo periodo,
la producción de aves de granja se elevó a
7% anual en Asia, en comparación con el 5%
promedio global.
La razón fundamental de este
cambio es que con la producción de carne se
utiliza más grano que si la gente consumiera
el producto directamente. Los porcentajes de
conversión de grano en carne, de cerdo, por
ejemplo, son del orden de 4:1. En los pollos
es más eficiente, ya que necesitan
únicamente 2 kilogramos de alimento en grano
por kilogramo de crecimiento. De cualquier
manera, cuando la gente sustituye carne por
grano, la producción de este último debe
incrementarse para satisfacer la demanda.
Desde la
perspectiva del agricultor, esto no es malo,
y lo que está ocurriendo ahora en Bangladesh
ejemplifica cómo los agricultores pueden
obtener beneficios, según un estudio del
CIMMYT recientemente publicado. Con un
incremento de 15% por año en el sector
avícola de ese país desde 1991, la demanda
de alimento ha abierto un nuevo mercado para
el maíz. Y dado que el promedio actual a
nivel nacional de consumo de aves por
persona es de menos de 2 kg al año, en
comparación con los casi 4 kg en Pakistán,
14 kg en Tailandia y 33 kg en Malasia, las
industrias maicera y avícola tienen mucho
terreno por explorar.
¿Qué
fue primero, la gallina o la semilla?
La industria avícola en Bangladesh da empleo
a cinco millones de personas, con millones
más de familias que dependen de la
producción de ésta para generar ingresos e
incluir nutrientes en su dieta. “Ha sido
sólo en los 10 o 15 últimos años, cuando
mucha gente comenzó a tener un poco más de
dinero, sobre todo en los centros urbanos,
que los mercados comenzaron a prosperar y
produjeron un incremento en la rentabilidad
del maíz en Bangladesh”, opina Stephen
Waddington, quien trabajó como agrónomo
regional en la oficina de Bangladesh del
CIMMYT de 2005 a 2007 y es co-autor del
estudio que la institución realizó.
“Muchos
productores de maíz crían gallinas, las
alimentan con grano y venden las aves y los
huevos; esto tiene más valor que si
vendieran únicamente el grano", comenta.
"Muchos bangladesíes no tienen registro de
haber empleado maíz como alimento humano,
pero, a la fecha, se observa un aumento en
el consumo de elotes asados, palomitas y
harina de maíz mezclada con trigo en las
chapatas.” Waddington agrega que la
popularidad del maíz crecerá a la hora de la
comida, ya que el precio de la harina de
trigo se ha elevado y el precio del grano de
maíz sigue costando casi 40% menos que el
del trigo.
En todo el
mundo se produce más maíz que cualquier otro
cereal. En Asia ocupa el tercer lugar,
después del arroz y el trigo. Pero dada la
creciente demanda como alimento animal, la
producción de maíz en Asia casi se ha
cuadruplicado desde 1960, principalmente por
el aumento de los rendimientos y no por la
expansión de la superficie de siembra. El
rápido crecimiento de la población en el
futuro y la demanda de este cereal, harán
que se siembre maíz en lugar de otros
cultivos, que se destinen superficies más
extensas, que se comercialicen los sistemas
de producción y que se traslade a tierras
que actualmente no son cultivables.
Estimados del Instituto Internacional de
Investigación sobre Políticas Alimentarias
(International Food Policy Research
Institute) indican que será Asia la región
donde se generará 60% de la demanda global
de maíz para 2020.

El maíz en Bangladesh es un
cultivo que requiere muchos
insumos, semilla de híbridos
y grandes cantidades de
fertilizante y riego. Aunque
se necesitan muchos insumos
para un buen cultivo de
maíz, también tiene varias
ventajas. “Es maíz es casi
dos veces más económico en
términos de rendimiento por
unidad de tierra que el
trigo o el arroz boro",
según Yusuf Ali. "Asimismo,
el maíz requiere menos agua
que el arroz Boro y tiene
menos problemas de plagas y
enfermedades que el arroz o
el trigo."La superficie de
cultivo de maíz en
Bangladesh está aumentando
alrededor de 20% por año."
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Qué problemas
hay que resolver para la rotación maíz-arroz
“Aún no se ha
realizado plenamente el alto potencial de la
productividad del maíz en Bangladesh”,
señala Yusuf Ali, Funcionario y Científico
Principal del la División de Investigación
en Finca (OFRD) del Instituto de
Investigación Agrícola de Bangladesh (
Bangladesh Agricultural Research Institute,
BARI) y primer autor del estudio del CIMMYT.
El clima de Bangladesh es subtropical, sus
suelos son aluviales y fértiles, ambas
condiciones ideales para el maíz. De sólo
unas cuantas hectáreas en la década de 1980,
para 2007-2008 la superficie dedicada a
sembrar maíz era ya de por lo menos 221,000
hectáreas, apuntó.
En Bangladesh el maíz se
cultiva durante la temporada seca de verano,
de noviembre a abril. Los otros dos, que
normalmente se siembran en invierno, son
arroz de alto rendimiento, con riego,
conocido en Asia como "Boro"
—para
diferenciarlo de aquél que normalmente se
siembra en arrozales anegados—
y trigo. Agregar otro cultivo a estas
combinaciones y, como resultado de ello,
aumentar la diversidad, será benéfico para
los agricultores, ya que tendrán más
opciones.
El arroz, el
cereal básico que por tradición se cultiva
en Bangladesh, se siembra todo el año; a
menudo se hacen dos o tres siembras en el
mismo terreno. Por tanto, el maíz, como
cultivo nuevo, tendrá que incorporarse a las
prácticas agronómicas existentes, la más
común de las cuales es el maíz de invierno,
que se siembra después de cosechar los
arrozales. Y puesto que el arroz es la clave
de la seguridad alimentaria en Bangladesh,
los agricultores prefieren sembrar T.
aman, de ciclo largo, que rinde más que
el de las variedades de maduración más
temprana. Esto retrasa la siembra de maíz
hasta la segunda o tercera semana de
diciembre. Las bajas temperaturas de esa
época retardan la germinación y el
crecimiento del maíz, y las pérdidas de
rendimiento son de más de 20%. Además,
existe el riesgo de que se malogre la última
cosecha, porque con las primeras lluvias del
monzón prolifera la pudrición de mazorca y
crecen las probabilidades de que haya
inundaciones.
Otro problema
con los sistemas de producción maíz-arroz es
que ambos cultivos requieren medio ambientes
y suelos distintos. El maíz necesita suelo
franco, de buena labranza y oxigenación, en
tanto que para el arroz se necesitan suelos
húmedos, anegados, arcillosos con gran
capacidad de retener agua. La formación de
canales para el arroz destruye la estructura
del suelo y tienen que hacerse pesadas
faenas de labranza para reconstruir el suelo
y sembrar maíz. Esto a menudo resulta
difícil por la falta de equipo adecuado, de
tiempo o de riego. Además, la labranza
excesiva para el maíz acaba con los
nutrientes y la materia orgánica del suelo.
Por tanto, a medida que el maíz vaya
integrándose a los sistemas de producción de
arroz, los agrónomos necesitarán crear
modelos de cultivo sostenibles, opciones
para la aplicación de labranza y sistemas
integrados de nutrientes para las plantas.
Ayuda y abastecimiento,
factores vitales para lograr objetivos
“Para que un nuevo cultivo como el de
híbridos de maíz prospere, debe crearse un
flujo de información y tecnología hacia y
entre los agricultores”, explica Waddington.
En colaboración con el
Instituto de Investigación Agrícola de
Bangladesh (BARI), el Departamento de
Extensión Agrícola (Department
of Agricultural Extension, DAE)
y varios organismos no gubernamentales, el
CIMMYT impartió capacitación práctica en
producción de maíz y en el manejo de la
semilla de híbridos —que rinde más y es más
uniforme, pero que debe comprarse y
sembrarse cada año, con objeto de obtener
todos los beneficios— que se entregó a más
de 11,000 familias campesinas de 35
distritos en Bangladesh de 2000 a 2006. Un
informe del CIMMYT reveló que los
agricultores que asistieron a los cursos
fueron los que más sembraron maíz en los
ciclos más propicios; y también aplicaron
riego con más frecuencia y adoptaron modelos
agronómicos óptimos y de fertilización, lo
que fructificó en altos rendimientos y
mejoras en sus medios de vida.
“Recibir este
tipo de capacitación es vital, ya que en el
país abundan las fincas pequeñitas y de
explotación intensiva. Por lo general, el
maíz lo siembran agricultores que de alguna
manera cuentan con mayores recursos, pero
que, pese a ello, siguen siendo agricultores
de pequeña escala, incluso en los estándares
de la región", dice Waddingon, quien añade
que las familias campesinas estaban ansiosas
por mejorar sus conocimientos acerca del
cultivo de maíz y de sus campos.
Entre otras diversas actividades, el BARI ha
generado y liberado siete híbridos de maíz,
que en su mayor parte contienen germoplasma
del CIMMYT. Normalmente, el rendimiento de
grano de dos de ellos es comparable al de
aquél de los híbridos comerciales. El
Instituto trabaja también en variedades de
corta duración de arroz T. aman,
cuyos rendimientos y calidad son similares a
los de las variedades tradicionales y
permitirán sembrar maíz con bastante
anticipación.
Sembradoras mecánicas que
facilitan el trabajo
Otro logro importante es la
sembradora-cultivadora mecánica, creación
del Centro de Investigación sobre Trigo (WRC)
del BARI. Diseñada originalmente para trigo,
con algunas modificaciones ahora se utiliza
en la siembra de maíz. Tendrán que
fabricarse más máquinas de éstas, luego
probarlas y comercializarlas. Otra pieza de
equipo prometedora en las faenas es una
formadora-cultivadora mecánica de camas.
Debido a que hacer y deshacer las camas
entre cada rotación arroz-maíz no resulta
práctico ni eficiente, el programa de
maquinaria agrícola del WRC-BARI/CIMMYT está
trabajando en una cultivadora que de manera
simultánea forma una cama elevada, coloca la
semilla y aplica fertilizante. Esta tarea es
vital ya que no hay mucho tiempo sembrar un
cultivo y otro (arroz y maíz). Lo mismo que
con las sembradoras-cultivadoras, habrá que
hacer más pruebas y promoción.
Aunque aún
queda mucho por hacer para incorporar el
maíz de manera total y sustentable en los
sistemas de producción de Bangladesh, a la
fecha la difusión que se ha hecho en todo el
país ha sido más rápida de lo que se había
previsto. Pese a esto, los científicos creen
que la producción en el futuro no logrará
cubrir la demanda. Esta diferencia ofrece a
los agricultores otra opción en la
agricultura y coloca al maíz en una buena
posición para que Bangladesh en el futuro
aumente su producción.
Para más información:
Enamul Haque, Gerente de Programa, Oficina
CIMMYT-Bangladesh (e.haque@cgiar.org). |