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Ings. Agrs.
Gustavo N. Ferraris y Lucrecia A. Couretot
Área de Desarrollo
Rural INTA EEA Pergamino
nferraris@pergamino.inta.gov.ar
Introducción:
La fertilización
foliar ha despertado un creciente interés en
productores y asesores, debido a la aparición de
casos en los que ha permitido corregir deficiencias
nutrimentales de las plantas, promover un buen
desarrollo de los cultivos, y mejorar el rendimiento
y la calidad del producto cosechado (Trinidad y
Aguilar, 1999). Su principal utilidad consiste en
complementar los requerimientos de un cultivo que no
se pueden abastecer mediante la fertilización
clásica, ya se trate de elementos de baja absorción
desde el suelo (Malavolta,1986), o para fines
específicos que requieren la aplicación tardía de
los nutrientes i.e. incrementar su concentración en
el grano (Fregoni,1986).
Algunas de estas situaciones se
manifiestan con frecuencia en la Región Pampeana
Argentina i.e. síntomatología de carencias de zinc
(Zn) en cultivos de maíz fertilizados con dosis
medias a elevadas de fósforo (P) en línea,
deficiencias subclínicas de boro (B) en soja en
regiones con larga historia de monocultivo, o la
necesidad de aplicar nitrógeno (N) en antesis de
cebada, para alcanzar un valor deseado de proteína
en grano.
En la actualidad, se
han dado diversas condiciones que permiten realizar
un diagnóstico más preciso acerca de las
expectativas de respuesta a la fertilización foliar.
Estas incluyen la mayor difusión de análisis de
suelo y tejido (Martens y Westermann, 1991), mayor
información de campo y un conocimiento más amplio
acerca de eventuales deficiencias regionales
(Ferraris et al., 2007), notables avances acerca del
rol de los nutrientes en la respuesta de las plantas
a condiciones de estrés (Yuncai et al., 2008) y
herramientas de medición que permiten detectar
pequeñas respuestas a nivel de campo (Reetz, 1996;
Mallarino et al., 1998).
Algunas condiciones
de cultivo favorecen la obtención de resultados
positivos, como la remoción de microelementos a
través de secuencias agrícolas que ya suman muchos
años, fertilizantes tradicionales con mayor pureza y
menor contenido de elementos menores, carencias
inducidas por alta fertilización con NPS y una
demanda creciente de microelementos a causa de la
obtención de mayores rendimientos (Girma et al,
2007)
Los objetivos de este
experimento fueron: 1.Evaluar la respuesta del Maíz
al agregado de fertilizantes complejos agregados por
vía foliar y 2. Estudiar el efecto de la
fertilización con nitrógeno, zinc y boro
incorporados sobre la semilla o mediante
aplicaciones foliares. Hipotetizamos que el agregado
de dosis pequeñas de nutrientes bajo formas químicas
de fácil asimilación, mejoran diversos parámetros de
cultivo y con ello su rendimiento.
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