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Información para Productores y Semilleros

 
 

INTA Balcarce

Manejo integrado de bichos bolita y babosas. Recomendaciones para evitar daños en cultivos de verano

 

Parecerá inofensivo, pero Armadillidium vulgare –conocido como “bicho bolita”– es la principal especie de isópodo que ocasiona daños en soja, girasol, colza y maíz, en especial durante la implantación de cultivos de verano. Además, las babosas, gris Deroceras reticulatum, gris chica D. laeve y carenada Milax gagates se presentan junto con él y multiplican los daños.

En este contexto, docentes-investigadores de la Unidad Integrada BalcarceFacultad Ciencias Agrarias-INTA Balcarce– brindaron recomendaciones de Manejo Integrado de Plagas (MIP) para controlar su presencia, que puede incrementarse en siembra directa, pues los residuos acumulados en la superficie favorecen su crecimiento. El MIP, que acepta la presencia de la plaga hasta una densidad tolerable, previene el daño con prácticas culturales, control biológico y el uso de pesticidas en circunstancias y dosis adecuadas.

Lo principal es determinar las especies a partir de sus características morfológicas. Por ejemplo, la babosa gris chica –de elevada fecundidad y mayor potencial para colonizar lotes agrícolas– puede reconocerse por el color traslúcido del mucus que segrega.

Una vez reconocidas, 15 o 20 días antes de la siembra, deben tomarse muestras de cada parcela y contar las babosas, bichos bolita, huevos de babosas y predadores como Scarites anthracinus –agente de control biológico de ambas plagas–. La densidad poblacional aceptable de cada especie depende del nivel de daño económico (NDE): para bichos bolita, el NDE en soja varía entre 74-177 isópodos por m². En babosa gris, la presencia tolerable en girasol es de 2 a 4 individuos por m², según años secos o húmedos, respectivamente.

Finalizado el muestreo, se realiza un mapa del lote con las densidades observadas, lo que permite efectuar un manejo diferencial para cada sector.

Las prácticas culturales recomendadas promueven la emergencia rápida y homogénea del cultivo. Además, hay otras opciones: las labranzas y la rotación con cultivos menos susceptibles –como trigo o maíz–, entre otras. De requerirse, el control químico se aplica con cebos tóxicos en los días previos a la siembra, en dosis que varían según la densidad de las plagas y las condiciones ambientales.

Informes: Pablo Manetti, Unidad Integrada Balcarce (Facultad Ciencias Agrarias-INTA Balcarce), pmanetti@balcarce.inta.gov.ar, acastillo@balcarce.inta.gov.ar

 

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