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Información para Productores y Semilleros

 
 

MAIZAR (Asociación Maíz Argentino)

Qué está cambiando en la manera de gestionar la producción de maíz?

 

Los animales, a diferencia de los humanos, toman contacto con la realidad con los sentidos. Esto les provoca un estimulo que les hace reaccionar.

En cambio, para el hombre, el mundo no está “dado”, sino que es “emergente”. Esto quiere decir, que es la imaginación, y no la percepción, la que tiene un papel decisivo y primordial en la creación del mundo. Vivimos el mundo imaginado.

¿Cómo conectamos estas ideas con la gestión de la producción de maíz?

De manera incipiente, grupos de productores están cambiando su manera de producir. Tratemos de comprender esta “realidad emergente” describiendo algunas de las acciones que realizan:

1.     Ambienta su campo gestionando capas de información GIS (fotos satelitales, mapas de rendimiento, curvas de nivel, mapas de suelos) con modelos matemáticos de geoestadistica.

2.     Planifica el uso de insumos: el momento de aplicación y la distribución espacial de las cantidades, de acuerdo a un protocolo consensuado en su organización utilizando tecnologías web colaborativas (web 2.0) que capturan la inteligencia colectiva de la red en la cual está inmerso.

3.     Analiza los nutrientes del suelo realizando muestreos georeferenciados de acuerdo a protocolos

4.     Prescribe las órdenes de trabajo digitales en sistemas GIS, que envía por mail a empresas de servicio, con maquinaria equipada para realizar aplicaciones variables robotizadas (VRT). Mejora la eficiencia de los insumos utilizados.

5.     Recibe los “mapas de aplicación” por parte del contratista de servicios y realiza el control de la operación “punto a punto”

6.     Monitorea las plagas con grillas de puntos georeferenciados, haciendo luego prescripciones de aplicación solo en lugares donde es necesario. Disminuye la contaminación ambiental.

7.     Las cosechadoras con GPS le entregan un mapa de rendimiento, que le permite controlar las hipótesis y los procesos de decisión.

Es evidente que la agricultura no es la de antes y que las prácticas de hace solo 10 años atrás nos parecen hoy un arcaísmo.

Es cierto, estas prácticas no son masivas. Pero tampoco lo eran hace unos años los celulares, el uso del correo electrónico, ni los GPS. Por eso, creemos que la generalización de estos cambios va a ser muy rápida: el sector agropecuario es curioso acerca de la innovación tecnológica y esta ávido de cambios, más allá de la difícil y desalentadora coyuntura que hoy nos toca vivir.

Entonces, ¿Cuál es el impacto de este nuevo paradigma, de esta realidad emergente?

Es sumamente complejo contestar esta pregunta, y al estar inmersos en ella nos pasa lo que a los peces de McLuhan. El decía:

"Yo no sé quién descubrió el agua por primera vez, pero estoy seguro que no fueron los peces".

En efecto, los peces, rodeados de agua por todas partes, no la pueden ver porque nunca han estado fuera de ella. Tampoco nosotros podemos descubrir una realidad que damos, ingenuamente, por supuesta. Pero tenemos algo que no tienen los peces: la capacidad de reflexionar.
Nos cuesta construir un relato sobre como producimos maíz en este entorno tecnológico "bio-info-nano orientado", con perspectiva histórica. Sin embargo, podemos mirar los pasos descriptos desde distintas perspectivas:

1.     Desde una perspectiva tecnológica, se incorpora el uso masivo de información digital y sistemas de información geográfico. También se debe incorporar hardware a la maquinaria para permitir la lectura de “los planos digitales geroreferenciados de aplicación” y transformarlos en una “variación efectiva y robotizada de la dosis de los insumos” al recorrer la superficie del campo. Estos desarrollos de software, hardware y maquinaria están generando un fuerte polo de desarrollo local.

2.     Desde una perspectiva de procesos, incorpora metodologías para gestionar el conocimiento y la toma de decisiones. Las plataformas web se convierten en los elementos vinculantes de la red de gestión. La producción produce un flujo de información que, por un proceso de gestión de conocimiento, genera reportes o tableros de control para la toma de decisiones y la mejora continua de los procesos. Tenemos un “bache” en el conocimiento de la respuesta de los ambientes a la intensificación. Pero creemos que los procesos colaborativos de gestión de conocimiento irán enmendando rápidamente este déficit.

3.     Desde una perspectiva organizacional, rompe con las jerarquías burocráticas para lograr flexibilidad y rapidez de los equipos de trabajo en la toma de decisiones. Se constituyen redes interdisciplinarias e interinstitucionales.  La web 2.0, con sus “herramientas colaborativas” es la plataforma tecnológica que potencia este proceso de “democratización del conocimiento y autonomía en la toma de decisiones”, generando a su vez una gran visibilidad de la marcha de los procesos en tiempo real.

Resumiendo, el nuevo lenguaje, que representa esta “realidad emergente” tiene “palabras clave” que antes no escuchábamos: web 2.0-certificacion de procesos- redes-gestión de conocimiento-GIS-robotización- tableros de control-inteligencia colectiva.

Entonces, cuando decimos “el Maíz de ahora” estamos diciendo: el producto biológico logrado por la gestión de procesos y conocimientos, en un entorno tecnológico "bio-info-nano orientado".
Sus consecuencias inmediatas son un mayor valor de los productos, más eficiencia en el uso de los insumos y menor contaminación ambiental.

Pero además, se genera un nuevo “paisaje o ambiente tecno-cultural”, demandante de nuevas capacidades, generador de nuevos desafíos y desarrollos, promoviendo redes de innovación, con el consiguiente impacto positivo en el desarrollo de las personas y las comunidades.

Por otra parte, se rompen los límites de las empresas, tornándose difusos. Las organizaciones conversan unas con otras, por que los procesos se vuelven transversales a la visión clásica vertical de las empresas. Estos procesos integrales y transversales, generan entusiasmo en las personas, creando compromisos por proyecto, interdisciplinarios e interinstitucionales.

Pero quedan grandes interrogantes por resolver, en la medida en que los procesos integrales de gestión transversal ganen relevancia. Por ejemplo, aún no sabemos cómo se construirán puentes entre los procesos descriptos con foco en “el productor”, y los desarrollos biotecnológicos que transforman al maíz en una “fabrica biológica”, o dónde empieza y termina la trazabilidad del producto.

Otra incógnita pasa por cómo será la captura de valor cuando las organizaciones (y las empresas) se vuelven más difusas e integradas a una red de valor y cómo serán los modelos de negocios que emerjan de estas empresas abiertas.

Nuevos desafíos que plantea el avance tecnológico y cuya resolución aún está por verse.

 

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