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El
almacenamiento
de granos es una
etapa que a
veces se la
presta poca
atención y
durante la misma
es muy difícil
detectar las
pérdidas ya que,
en general,
nadie compara la
calidad y el
peso de los
granos al entrar
y luego a la
salida de los
silos como para
saber si hubo
pérdidas o no.
Estimaciones
hechas por
expertos indican
que en promedio
esas pérdidas
están en el
orden de 6 a 8%.
Este porcentaje
representa una
pérdida de
rentabilidad muy
significativa.
Por tal motivo
todas las
recomendaciones
se basan en un
esquema
preventivo, con
lo cual se
disminuyen los
riesgos de
deterioro y los
costos de
almacenamiento.
El principio del
almacenamiento
es guardar los
granos secos,
sanos y limpios.
Una vez logrado
esto, los
problemas de
postcosecha se
reducen a la
mitad.- Son tan
importantes las
características
y condiciones de
los granos al
entrar al
sistema, como la
tecnología de
postcosecha en
sí misma. Cuando
se guardan
granos sucios
(tierra,
impurezas, etc.)
y con daño
mecánico, se
favorecen el
ataque de
hongos,
bacterias,
insectos y
ácaros. Los
procesos de
deterioro se
aceleran.
El
almacenamiento
de granos es una
actividad en la
que se debe
invertir tiempo
suficiente para
controlar todo
el proceso y
tiene como
objetivo
fundamental la
conservación de
la calidad
inicial de los
granos
cosechados hasta
su entrega, al
menor costo
posible.
En este sentido,
es muy
importante
destacar cuatro
condiciones
indispensables
para una buena
conservación de
granos durante
su
almacenamiento:
sanidad,
limpieza,
aireación,
monitoreo
(control).
En general el
deterioro de los
granos no se
manifiesta con
eventos
visibles, como
son: la pérdida
de poder
germinativo,
disminución de
peso
hectolítrico y
acidez de la
materia grasa.
Muchas veces
este tipo de
deterioro en
peso y calidad
pasa
desapercibido y
al momento en
que se hace
visible, ya es
tarde y las
pérdidas
económicas son
más
significativas.
En los sistemas
tradicionales,
entre los que se
encuentran los
silos de chapa,
celdas, silos
malla de
alambre,
galpones, etc.
la primera
consideración
para evitar el
deterioro, es
que los granos
deben
almacenarse a
humedad de
recibo. A medida
que sobrepasamos
dicho umbral de
humedad aumenta
el deterioro,
principalmente
causado por el
desarrollo de
hongos,
levaduras y
bacterias. Estos
microorganismos
necesitan de
humedad para
crecer y a
medida que se
van
desarrollando,
aumentan su
nivel de
respiración y
aumentan la
temperatura de
la masa de los
granos. Esto es
muy importante
de destacar, ya
que el
incremento de
temperatura de
los granos
ocurre casi
exclusivamente
por la
respiración de
los
microorganismos,
principalmente
hongos (Aspergillus,
Penicilum,
Fusarium,
etc.).
El almacenaje de
grano húmedo es
un aspecto que
frecuentemente
constituye un
problema a la
hora de
cosechar,
debiendo
considerarse el
aspecto tanto
económico como
logístico.
Exige una
programación de
actividades más
ardua que
cosechar grano
seco, ya que el
ritmo de cosecha
debería ir
acompañado por
un mismo ritmo
de secado, el
cual depende,
además del
sistema de
secado, de la
humedad inicial
del grano. No es
lo mismo secar
de 16 a 14.5%,
que secar de 18
a 14.5%.
Generalmente no
se puede secar
al mismo ritmo
que se cosecha,
por la cual se
debe contar con
instalaciones
adecuadas para
manejar el grano
"húmedo" hasta
que pueda ser
secado. En este
caso las
instalaciones
deben contar,
además de la
secadora, de un
sistema de
aireación que
nos permita
mantenerlos
fríos a esos
granos por un
tiempo
determinado,
hasta pasarlos a
la secadora. El
principal
objetivo de la
aireación es
controlar la
temperatura del
granel:
enfriarlo y
uniformarlo, no
seca. Mientras,
que un sistema
de secado nos
permite eliminar
la humedad
excesiva de los
granos en el
corto plazo. Por
tal motivo es
importante, a la
hora de diseñar
la planta de
silos, saber que
los ventiladores
para secado
deben tener un
caudal de aire
muy superiora
los de
aireación.
Además los
techos de los
silos deben
tener las
ventilaciones
necesarias para
permitir la
salida del mismo
caudal de aire
que el que
entra.
Para hacer mas
eficiente el
proceso de
aireación y
secado, lo
adecuado es
ingresar grano
limpio para
evitar la
acumulación de
material fino en
el centro del
granel
(dificulta el
pasaje de aire).
En algunos casos
conviene colocar
desparramadores
de granos (evita
la acumulación
de material fino
en el centro del
granel). Además
el uso de
termometría es
esencial para
detectar
posibles
aumentos de
temperatura en
el granel. Otro
aspecto a
considerar son
las condiciones
del aire
ambiente para
airear: la
humedad relativa
(H.R.) debe ser
inferior al 70%,
o de lo
contrario cuando
se cuente con
5°C o más de
diferencia de
temperatura
entre el aire
que entra y el
grano (aire más
frío que el
grano),
independientemente
de la H.R. del
aire.
Por otra parte,
es necesario en
este tipo de
almacenamiento,
hacer un control
estricto de los
insectos, ya que
perjudican en
gran proporción
a los granos.
Realizar una
buena limpieza y
desinfección de
las
instalaciones
previo al
ingreso del
grano. Realizar
tratamientos
preventivos en
el grano.
Utilizar la
termometría y la
toma de muestras
como una
herramienta de
diagnóstico
temprano de
posibles focos
de infección de
insectos. Es muy
importante NO
exceder las
dosis de
insecticidas
recomendadas
para evitar la
contaminación de
los granos.
Por otra parte,
en el
almacenamiento
de granos en
bolsas
plásticas, se
requiere un
adecuado llenado
de la bolsa para
expulsar la
mayor cantidad
de aire posible,
no dejando
"floja" la bolsa
ni tampoco
sobrepasando la
capacidad de
estiramiento
aconsejada por
los fabricantes.
El lugar donde
se ubica la
bolsa debe ser
lo más alto
posible, lejos
cualquier
posible fuente
de rotura. El
piso debe ser
firme y liso,
para que permita
un buen armado
de la bolsa y no
se rompa en la
parte inferior.
Esto también
facilita el
vaciado de la
misma. Como
regla general,
la humedad con
la cual se deben
almacenar los
granos no debe
sobrepasar la
humedad base
para la
comercialización.
Cuanto menor es
la humedad del
grano, mejor
será la
conservación y
mayor el tiempo
disponible para
guardarlos.
Cuando se trata
de semillas las
condiciones son
aún más
estrictas. Lo
mismo que para
el
almacenamiento
tradicional, la
calidad inicial
del grano juega
una papel muy
determinante
para la
eficiencia de
este sistema de
almacenamiento.
El aumento de la
temperatura y el
contenido de
humedad de los
granos actúan
favoreciendo los
procesos de
deterioro. La
temperatura
puede variar de
acuerdo a la
ubicación
geográfica o de
acuerdo a la
época del año.
La temperatura
ambiente baja
disminuye el
riesgo de
deterioro.
El control de
calidad oportuno
y bien dirigido
diminuye
riesgos. La base
de un buen
control de
calidad, para
todos los
sistema de
almacenamiento,
está en conocer
perfectamente la
calidad inicial
de los granos en
el momento de
almacenarlos
(humedad, daño,
impurezas,
etc.).
Esto se observa
y se registra a
medida que se va
llenando el silo
y/o la bolsa. De
esta forma
sabremos cuáles
son las partes
mas
predispuestas al
riesgo y con
mayor
probabilidad de
deterioro.
Solamente a esos
lugares debemos
apuntar para
hacer una
inspección, la
misma se puede
realizar
mediante el
empleo de un
calador y
controlar así la
evolución de la
calidad en esos
puntos más
riesgosos. Otro
sistema mas
evolucionado es
realizar el
monitoreo
midiendo la
concentración de
CO2
(Anhídrido
Carbónico). Esto
ha sido
desarrollado por
el PRECOP. Este
método se
fundamenta en
que la
concentración CO2
está relacionada
con el deterioro
de los granos. A
mayor
concentración,
mayor riesgo de
deterjo.
Consiste en la
detección
temprana de
situaciones de
riesgo mediante
el uso de
equipos
portátiles de
medición de CO2,
esta técnica
tiene alta
sensibilidad
para determinar
condiciones de
almacenamiento
riesgosas. No
daña la
integridad del
plástico y tiene
mayor
practicidad lo
cual nos permite
el monitoreo de
15 a 20 bolsas
plásticas por
hora.
Autores:
Ing. Agr. (Ph.D.)
Cristiano Casini,
Ing. Agr. Diego
Mauricio Santa
Juliana. Ing.
Agr. (Ph.D.)
Juan Carlos
Rodríguez. Ing.
Agr. (Ph.D.)
Ricardo Bartosik.
Proyecto PRECOP
II - Hacia la
Industrialización
del campo
INTA EEA
Manfredi. |