|
El
Programa deficitario del Gobierno de los EEUU, que
inducía un dólar fuerte, ha sido “desplazado” por un
modelo público-privado de salvataje a los bancos,
que mantendrá un dólar débil. Esta es una buena
noticia, si se continúa con una eficiente
coordinación internacional en la reunión del G-20 y
un desaliento al creciente proteccionismo. Los
precios internacionales del aceite de girasol
mejoran para el segundo semestre. Comienza a
evidenciarse algún entusiasmo en el sector
exportador. La política pública nacional sigue
discriminando a la cadena de valor del girasol.
Informe del Lic. Jorge Ingaramo, economista asesor
de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).
El
Programa Presupuestario enviado al Congreso por el
Presidente Obama, a comienzos de marzo, no fue bien
recibido por el sector financiero, ni por Wall
Street. A raíz de ello, y a la espera de un déficit
presupuestario equivalente a 12 puntos del PBI, las
acciones de los principales bancos se derrumbaron, a
valores irrisorios. Hubo expectativa de aumento en
las tasas de interés consistente con el
financiamiento, vía deuda pública, de semejante
desequilibrio.
Recién el
lunes 23 se conoció el Programa de salvataje de los
bancos, a través de una colaboración público-privada
que propicia la compra de activos tóxicos, mediante
mecanismos de subasta o de licitación, que
permitirán morigerar los balances de las entidades
financieras y, de esa manera, ir liberando liquidez
crediticia. El Programa fue bien recibido por los
mercados, que ya habían tomado nota de un aumento
del 5,1%, en febrero, en el volumen transado por el
sector inmobiliario.
Aunque se
demorará en dos meses la puesta en marcha de este
mecanismo, todo parece indicar que tendrá
posibilidades de contribuir a una recuperación
económica. Pese a que la Reserva Federal mantiene
tasas de referencia próximas al 0-0,25% anual, lo
cierto es que los bancos (para retener a los
depositantes, en un marco de desconfianza), pagan
valores positivos, comparados con la inflación
esperada.
Al cambiar
el ánimo de los agentes económicos y brindársele una
oportunidad de inversión a tenedores de dólares y
títulos públicos, se especula con una rápida mejora
en el valor de los activos. No debe olvidarse que
los que compraron papeles, con un barril de petróleo
a U$S 147 y hoy los tienen en sus balances, tuvieron
como contraparte inversores que se los vendieron,
habiéndolos adquirido por cifras inferiores. Es
imprescindible, para la recuperación económica, que
estos “ganadores” comiencen a invertir sus
utilidades en activos baratos, al haber logrado una
“sociedad” con el sector público y por ende, con los
contribuyentes.
Una menor
tasa de interés, resultado de una exitosa operación
como la descripta, redundará en un valor debilitado
de la divisa norteamericana, que siempre será
propicio a mejores precios de las commodities. Este
“ambiente” es el que viviremos, por lo menos hasta
la reunión del G-20, el 2 de abril, donde se tomarán
decisiones de colaboración entre países, tendientes
a: a) evitar el contagio de medidas proteccionistas,
que podrían profundizar la crisis (se espera una
caída del 9%, cifra inédita, en el comercio mundial,
para 2009), b) generar ampliaciones de capital para
organismos internacionales y c) mejores regulaciones
para la operatoria financiera globalizada.
Siempre es
mejor que estas reuniones se lleven a cabo en un
marco distendido, merced a la recuperación que, se
espera, podría continuar en los indicadores
bursátiles a nivel mundial. Este sería el primer
“efecto riqueza” positivo luego del mencionado
aumento registrado en febrero de las operaciones
inmobiliarias en los EEUU.
En este
marco, el precio del aceite de girasol, en
Rótterdam, subió a 800 U$S/t, para posiciones cortas
y 840 U$S/t para fines de 2009. Registra una prima
del 3,8 % con respecto al de soja y cotiza en
paridad, si se considera el de canola. Hace un año,
las primas eran del 26,2 y del 22,6%
respectivamente, lo cual indica no sólo la extrema
escasez de girasol, registrada en la campaña pasada,
sino también la priorización, en la Unión Europea,
del uso de canola y girasol, provenientes de su
reciente producción record.
Conviene
recordar que si nuestra producción ingresara a los
mercados del Hemisferio Norte a valores de, digamos,
820 U$S/t promedio, se estaría percibiendo un precio
18% superior al promedio histórico decenal, previo
al inicio de la “burbuja”.
|