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Maíz y soja han sido desde hace bastante tiempo dos
de los principales cultivos que “compiten” por
tierras, tanto en Estados Unidos como en los
principales países productores agropecuarios del
mundo.
Los productores cada año deciden qué consideran la
mejor inversión en sus lotes y esta situación tiene
su ejemplo más veraz y directo en la decisión que
hacen los productores norteamericanos antes de
comenzar cada campaña.
Pero hay algo más, la soja y el maíz no sólo
compiten por el suelo donde serán sembrados sino que
también compiten en el mercado de energía renovable.
Varios expertos argumentan que el biodiesel de soja
podría evitar muchas de las complicaciones que tiene
el etanol (del maíz y la caña de azúcar),
principalmente por cómo el aceite de soja se
comporta en los motores. Las características del
biodiesel de soja lo acercan mucho más al petróleo
que lo que se acerca el etanol.
Y por esto se cree también que el biodiesel de soja
necesitaría mucho menos de la ayuda gubernamental,
incentivos y subsidios tanto en Estados Unidos como
en el resto del mundo para poder implementarlo.
La mayoría cree que la decisión ya fue hecha, que
USA optó por el etanol y el mundo seguirá esos
pasos, sin embargo hay varios sectores que dudan y
siguen apostando al biodiesel.
Con los precios actuales del petróleo, el etanol
pierde aún más terreno y sólo el tiempo dirá cual
será el próximo boom agrícola-energético. |